Universidad Nacional Autónoma de México
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Año 7 Núm. 74, Publicación Mensual, 27 de Noviembre de 2008

ARTÍCULOS

 

Año 7, Número 72, Septiembre de 2008

Políticas y regulación de Internet, ¿qué tan lejos se puede llegar?

Rodrigo Fernández de la Peña

 

 

Cuando uno navega en Internet, son pocos los pensamientos que le dirige (si es que llega uno a pensar en eso) a la legislación o políticas existentes dentro de la “supercarretera de la información”, y es que uno puede fácilmente perderse en la idea de que todo es accesible en línea y que no existen limitantes, debido a que Internet no conoce las barreras geográficas pero, de hecho, sí las hay.

En años recientes, Internet se ha ganado la reputación de ser un medio libre de la opresión de cualquier legislación gubernamental, pues brinda un foro masivo donde cualquiera puede expresar su opinión e interaccionar de distintas formas con otras personas, sin temer a alguna represión gubernamental; esto, hasta cierto grado no es verdad.

La legislación en Internet ha sido un tema prioritario entre el gobierno y la industria. Cada año, las potencias mundiales implementan nuevas leyes para regular las interacciones que se dan entre las entidades en la red, con el fin de reflejar las leyes que cada país respalda.

Claro está, Internet no es fácil de regular, siendo que no se considera un medio tradicional y no existe un dueño específico, en ese sentido, es difícil para cualquier órgano legislativo a nivel mundial crear fundamentos legales con los cuales pueda elaborar leyes que se utilicen en la red. Sin embargo, se han suscitado casos en donde gobiernos de diferentes países han tenido que interaccionar, ya sea con individuos, empresas o con otros gobiernos en procesos legales, que tuvieron que ser resueltos conforme a la ley y crearon bases para las legislaciones en Internet.

Revisaremos algunos de los casos más interesantes que se han dado a nivel internacional, en donde un gobierno tuvo que enfrentar una batalla legal para poder regular el uso de Internet.

El gobierno de EU contra la pornografía

Andrew Charlesworth1 relata cómo el gobierno de Estados Unidos ha tratado de forma constante regular el uso de la pornografía en Internet dentro de su territorio nacional. Este proceso empezó en 1996 cuando se aprobó una ley en el Congreso estadounidense, conocida como Acto de Decencia en Comunicaciones (CDA, por sus siglas en inglés), en donde se trataba de regular el contacto que los menores de edad tenían con el material pornográfico que existe en Internet.

El CDA tenía como objetivo imponer sanciones criminales a cualquier persona, empresa u organización que, deliberadamente, pusiera a disposición de menores de edad cualquier material de tipo pornográfico por medio de Internet; pero fue descartado en 2003 por ir en contra de la primera enmienda de la Constitución estadounidense, al privar a los padres de los jóvenes de la libertad de elegir si querían que sus hijos tuvieran acceso a este tipo de material.

El gobierno de Estados Unidos no desistió y creó en 1998 el Acto para la Protección de los Menores en Línea (COPA, por sus siglas en inglés), el cual obliga a todos los sitios que manejen material pornográfico a restringir el acceso a menores de edad. Nuevamente, en 2007 fue declarado inconstitucional por violar el derecho de libre expresión y las garantías constitucionales de los menores.

Antigua y Barbuda a favor de las apuestas en línea

La nación de Antigua y Barbuda ha implementado leyes que hacen legal el manejar casinos y centros de apuestas en línea desde su territorio nacional, en directa oposición con las leyes estadounidenses que por medio del Acto Federal de Cable (Federal Wire Act) prohíben la transmisión electrónica de datos con fines de apuesta para los diferentes eventos deportivos.

Varios ciudadanos estadounidenses utilizaron los servicios de las casas de apuestas en línea de Antigua y Barbuda (cuyos servidores se encontraban físicamente localizados en esta nación), para ganar dinero en eventos deportivos, cuestión que va directamente en contra de la ley de Estados Unidos, pero a favor de la ley de Antigua y Barbuda. Este caso plantea una pregunta interesante: cuando las leyes de dos países en cuestión de Internet son opuestas, ¿qué ley se debe respetar?

El juicio tuvo que ser resuelto por la Organización de Comercio Mundial (WTO, por sus siglas en inglés), de la cual ambas naciones son miembros, quien deliberó a favor de Antigua y Barbuda argumentando que la prohibición que Estados Unidos emitía en contra de esta nación iba en oposición al Acuerdo General de Intercambio de Servicios (GATS, por sus siglas en inglés) que todos los países deben de firmar al ingresar a dicha organización.

China y las grandes compañías en Internet

China se ha caracterizado por tener un control muy fuerte dentro de su población con respecto al acceso y uso de Internet. Goldsmith y Wu2 hablan sobre las batallas legales que ha tenido el gobierno chino con diferentes proveedores de Internet, navegadores y buscadores con respecto de los servicios que ofrecen a su población.

Hubo varios casos en donde el gobierno de China demandó directamente a grandes compañías internacionales, por proveer foros y servicios de chat a los usuarios chinos en donde se discutían temas antipatrióticos y de abierta rebelión en contra del gobierno.

Las compañías argumentaron que ellas no se podían hacer responsables por el material que se publicaba en los servicios que ellos facilitaban, y que los servidores que se utilizaban para proporcionar estos servicios se encontraban físicamente fuera del territorio nacional de China, por lo que no estaban sujetos a la ley del país.

En última instancia, la mayoría de las demandas fueron retiradas y las compañías que prestan el servicio de Internet decidieron trabajar junto con el gobierno de China, y ahora forman una colaboración en donde filtran y controlan la información que pueda contener material que el gobierno considere no apto.

El futuro de la legislación

Invariablemente, el caso que se suscitó en China trae importantes puntos de reflexión sobre la responsabilidad que tiene una compañía que provee servicios en Internet sobre el material que sus usuarios suben a la red. Hills y Michalis3 comentan sobre casos de difamación anónima que se hacen públicos a través de Internet, tanto en Estados Unidos como en el Reino Unido.

Las cortes británicas han resuelto que dentro del Reino Unido las compañías y proveedores de servicios en Internet, sí son responsables sobre el contenido y material que generan sus usuarios en cuestión de difamación, por lo que las mismas compañías son responsables de borrar o editar cualquier tipo de material que se considere dañino para la persona o institución agraviada.

Por otro lado, las cortes estadounidenses han deliberado que las compañías y proveedores de servicios en línea no tienen la culpa del material que generen y distribuyan sus usuarios, utilizando los servicios que se les brinda. Por lo tanto, no son responsables de correos electrónicos o mensajes que se distribuyan en sus redes.

Con estos ejemplos podemos tener un panorama, en general, de los esfuerzos que se han dado en cuestión de legislación de Internet en los últimos años. Si bien, es común que sigamos pensando que la red está libre de leyes, la realidad es muy distinta.

El reto que tienen los cuerpos magistrados para legislar en materia de Internet a nivel mundial para los próximos años, es encontrar un punto medio que abarque la visión del gobierno, de las empresas y de los ciudadanos tomando en cuenta las expectativas que tiene cada uno en torno a la información y los contenidos que deben de existir en Internet.

Como todo medio de comunicación masiva, Internet puede ser una gran herramienta, pero también puede ser utilizado de maneras erróneas. Es necesario crear leyes que establezcan parámetros para poder diferenciar el uso de esta tecnología pero que, a la vez, no limiten la libertad de expresión y el derecho a la información de sus usuarios. La red tiene la capacidad de abolir distancias y fronteras, pero está en las manos de los legisladores decidir a qué grado se nos presentarán estas oportunidades y qué tanto las podremos seguir explotando en el futuro.

 

1 Charlesworth, A. (2000) The Governance of the Internet in Europe. En Akendiz, Y. et al (eds.) The Internet, Law and Society, London: Pearson Educated. pp. 47-78.

2 Goldsmith, J. y Wu, T. (2006) Who Controls the Internet, New York: Oxford University Press

3 Hills, J. y Michalis, M. (2001) Creative Destruction in European Internet Industries and Policies. En McKnight, L. et al (eds.) Creative Destruction, Business Survival Strategies in the Global Internet Economy, Cambridge, Massachusetts: The MIT Press. pp 73-96.

 

 

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