Universidad Nacional Autónoma de México
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Año 7 Núm. 74, Publicación Mensual, 27 de Noviembre de 2008

ARTÍCULOS

 

Año 7, Número 66, Febrero de 2008

La WEB hiperlocal
Carlos Suárez Gutiérrez


Los mapas ya no son lo que eran, se han transformado de oscuros objetos del deseo de cart ógrafos y exploradores en elementos luminosos que se usan de manera cotidiana; miles de personas en todo el mundo acceden a los servicios en línea y entre todos construyen lo que algunos llaman la “geoweb”, es decir, la fusión de información geográfica con su complemento en texto, imágenes y video que en la actualidad domina Internet. En dicho entorno se pueden realizar búsquedas basándose en la ubicación, en vez de sólo usar palabras clave.

¿Dónde dices que estoy?
En un principio, conocimos el planeta mediante mapas que colgaban en la pared o estaban impresos en libros; desde enero de 2005, otra forma de conocer el mundo se ha acercado hasta nuestras computadoras gracias a Google Earth, un servicio que vino a revolucionar la forma en que, literalmente, vemos al mundo y que, además, vino a integrarse a otras plataformas que ofrecían servicios cartográficos en línea, como Yahoo Maps, World Wind de la Nasa y Live Maps de Microsoft, por mencionar algunos.

La idea de proveer mapas digitales accesibles para todos no es nueva; Xerox lanza el primer servicio de mapas en la red un año antes de que Netscape liberara la primera versión de su navegador; de tal manera que desde la década de los noventas, es posible obtener servicios en Internet para localizar calles, direcciones y sitios públicos.

Sin embargo, el verdadero poder de la cartografía digital se manifiesta cuando miles de usuarios la usan y agregan nuevas capas de información a un mapa base o trabajan en la ampliación de las capas ya existentes; bien sean los vecinos de una ciudad que marcan en
Goggle Earth los cruceros peligrosos y suben fotos de accidentes recientes, o la fuerza aérea mexicana localizando sitios de aterrizaje para los helicópteros que distribuyen la ayuda en las pasadas inundaciones en Tabasco.

Te has convertido en mi mapa
En un principio, toda la información de estos sitios de mapas venía en un solo sentido: del servidor al usuario, hasta que a Paul Rademacher, un programador del estudio de animación Dreamworks, en ese entonces, se le ocurrió preguntarse si era posible que él mismo alimentara la información que Google proveía. Cuando Google liberó el código de la primera versión de Google Maps, Paul miró de cerca la programación del sitio y desarrolló una forma de agregar la información generada por los usuarios; inventó las “map mashup” o capas de información geográfica que han detonado el uso de estos servicios de mapeo y han puesto la cartografía por Internet al alcance de todos, de tal forma que es posible generar un “map mashup” de los sitios en los que se ha estado de vacaciones en los últimos tres años, con fotos, videos y textos de mis experiencias; o un “mashup” de las carreteras cerradas por lluvias, deslaves o nevadas para tomar precauciones a la hora de circular por esos lugares.

De cómo Earth Viewer se convirtió en Google Maps
En 1992, el escritor Neal Stephenson publica Snow Crash, una novela del género cyberpunk donde el protagonista, Hiroaki Hiro, usa un programa informático llamado Earth, con una versión perfectamente detallada del planeta Tierra. En 2001, esta idea inspira a John Hanke quien co-funda la compañía Keyhole, él junto con un grupo de programadores expertos en el desarrollo de juegos, desarrollan una versión 3-D del planeta usando imágenes de satélite disponibles comercialmente, llamada Earth Viewer. Este desarrollo capta la atención del gobierno de EUA, que ve el potencial de la aplicación y la posibilidad de agregar capas con información de inteligencia y otros datos relevantes, además de visualizarlos en tiempo real, al tiempo que se pueden comparar con vistas del mismo territorio de hace una semana, un mes o varios años.

Earth Viewer se volvió una aplicación popular en Internet y la gente lo empezó a usar para recorrer su vecindario o su ciudad; el programa cuenta con la opción de marcar un sitio en el mapa y guardarlo, lo que originalmente se pensó para detallar sitios de reunión. El público comenzó a usarlo para detectar en las imágenes, aviones en vuelo, señalar sitios con formas interesantes o lugares muy conocidos, y también para compartir sus archivos de sitios marcados, razón por la cual la aplicación recibió mucha atención de la prensa y medios especializados.

En 2004, Sergey Brin, uno de los fundadores de Google, bajó una copia de Earth Viewer y la mostró en una reunión con sus ejecutivos, quienes vieron sus casas desde las alturas. A los pocos meses, Google compró Keyhole por una cantidad no revelada y le cambió el nombre a Earth Viewer, para finalmente nombrarlo Google Maps.

Desde que Google lanzó Google Maps ha sido descargado más de 250 millones de veces, y se ha vuelto una aplicación casi omnipresente en revistas y noticieros televisivos; en el ámbito académico, lo hemos visto en tesis y publicaciones de diversa índole. Las personas lo usan para miles de cosas, desde trazar la ruta de migración de tortugas y aves, hasta subir fotografías de atardeceres en todas las costas del mundo, algunos desarrolladores han trabajado en crear capas o “mashup” de los mejores lugares para surfear o detallar los restaurantes existentes en una carretera entre una ciudad y otra.

Entre todo este cúmulo desorganizado de información, Google ha vuelto a descubrir que la clave para triunfar en este negocio es desarrollar la maquinaria óptima de búsqueda, mediante todas las capas elaboradas por los usuarios y que están disponibles en forma gratuita en la red; además de que trabajan en la creación de un gran índice donde es posible localizar, por ejemplo, “observación de aves”, y destacar los mejores puntos para realizar esta actividad en el mapa.

Dale clic a mi edificio
El siguiente paso es conectar el mundo real con el virtual; ya se cuenta con una representación más o menos exacta de lo que hay, tenemos información de cada sitio geográfico y edificio citadino (cuándo fue construido, quién vive ahí, de qué estilo es, etcétera), ahora necesitamos crear una manera en que los peatones tengan acceso a esta información parados en la acera de enfrente. En la actualidad, la mejor forma de hacerlo es mediante el uso de un dispositivo que muchos traen colgando al cinto o en la bolsa: el teléfono celular.

Se tienen varios proyectos donde se trabaja en el desarrollo de etiquetas de código de barras para pegarlas en el exterior de edificios, monumentos y demás sitios relevantes; la idea es que cada usuario tome una foto de la etiqueta y el sistema le regrese la información relativa a esa edificación. Miles de usuarios trabajan en etiquetar las principales ciudades del mundo, en tanto los servicios de información disponibles vía celular son cada vez más robustos, completos y baratos.

¿Cómo se ve México desde el espacio?
En nuestro país, este tipo de servicios geográficos van lentos y son pocos los disponibles de forma gratuita, además de que los mejor desarrollados tienen un costo. Por otra parte, existen tímidos esfuerzos por parte del Instituto Nacional de Estadística, Geografía e Informática (INEGI), que requieren de cierta formación en informática para acceder a todas las herramientas. Para el gran público, la Guía Roji y la Sección Amarilla ofrecen algunos de estos servicios, aunque están muy lejos de la facilidad de uso y de la riqueza de contenidos que ofrece Yahoo! Maps o Microsoft Live Maps.

En el caso de los “mashup” mexicanos, la mayoría fueron realizados por usuarios extranjeros que marcan sobre nuestro territorio los sitios y los lugares de interés para ellos, por ejemplo, los puntos turísticos en la Riviera Maya, los hoteles en Puerto Vallarta, los mejores restaurantes en Los Cabos, etcétera.

Existe un gran hueco que nos toca llenar, no es posible continuar únicamente como consumidores de información cuando contamos con los elementos necesarios para convertirnos en creadores de nuestros mapas regionales y nacionales, donde se detallen las necesidades particulares y específicas en cuanto al uso de mapas digitales.

Hace muchos años, el poder estaba en manos de los cartógrafos y los políticos quienes eran los que definían el mundo en función de sus intereses; en épocas recientes, ese poder se ha transferido a los usuarios comunes que desde su computadora personal pueden entender mejor su entorno basándose en estos maravillosos mapas digitales a los que podemos acceder de forma gratuita. Detrás de todos estos elementos, existen variados intereses políticos en juego: países como Bahréin y Marruecos han intentado bloquear el acceso a Google Maps, hay informes de que los rebeldes iraquíes usan estos servicios para trazar rutas de escape y la gente de Google ha sido acusada de sustituir imágenes de ciertas áreas en función de intereses políticos.

Si bien los mapas han sido por siglos instrumentos de dominación, ahora en manos de todos nosotros, se han convertido en herramientas para conocernos mejor, encontrarnos y acercarnos. Los mapas, al igual que muchos otros elementos de la vida cotidiana, han entrado a una etapa de renovación apoyados por la tecnología y por miles de usuarios que enriquecen la forma como entendemos el mundo en el que vivimos. Nos toca a nosotros trazar nuestra línea en el mapa.

Para mayor información:
http://earth.google.com
http://maps.live.com
http://maps.yahoo.com

 

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