Universidad Nacional Autónoma de México
Dirección General de Servicios de Cómputo Académico
Año 7 Núm. 74, Publicación Mensual, 27 de Noviembre de 2008

ARTÍCULOS

 

Año 7, Número 71, Agosto de 2008

Computación en la UNAM y México, una retrospectiva

Ciro Alberto Vergara
Fue programador y operador de alguno de los primeros proyectos creados para la IBM 650.

La llegada, en junio de 1958, de la computadora IBM 650, Cerebro Electrónico, como se le conocía en general, creó una verdadera competencia para usar sus potencialidades en trabajos académicos y de investigación en la Universidad Nacional Autónoma de México, UNAM, así como en las labores administrativas y de desarrollo en instituciones públicas y privadas.

El trabajo y la visión del Ing. Sergio F. Beltrán y el apoyo del Dr. Nabor Carrillo F., Rector de la UNAM, del Dr. Alberto Barajas, Coordinador del Consejo Técnico de la Investigación Científica y del Dr. Carlos Graeff, Director de la Facultad de Ciencias, hicieron posible que, tras tres años de análisis y negociaciones, se adquiriera la computadora IBM 650.

Este equipo, en resumen, estaba construido con bulbos, contaba con una memoria de tambor magnético con capacidad de dos mil palabras de 10 dígitos y una velocidad de tres mil revoluciones, una lectora de tarjetas con una velocidad de lectura de 200 tarjetas por minuto y una perforadora de tarjetas de 100 tarjetas por minuto. Y eso era todo, no tenía dispositivos de almacenamiento como cintas o discos ni sistema operativo.

Renato Iturriaga, en su conferencia del 18 de junio, Testimonios y Reflexiones, hace una estupenda comparación entre las características del iPhone y la IBM 650, en la cual explica que la relación de cualquiera de las características del primero, es de decenas de miles de veces superior a las del segundo. Los resultados que se obtenían de los procesos eran perforados en tarjetas que posteriormente se listaban en equipo de registro unitario (tabuladoras, clasificadoras, intercaladoras, etcétera). No obstante, las limitaciones de ese equipo, eran infinitamente superiores a las operaciones que con ayuda de calculadoras eléctricas se hacían en ese tiempo.

Para operarlo se creó el Centro Electrónico de Cálculo, nombre que se cambió posteriormente a Centro de Cálculo Electrónico (CCE). Desde luego, el equipo no funcionaba solo, necesitaba un grupo de personas suficientemente capacitadas las que, salvo contadas excepciones, requerían se les pagara un salario. La energía y visión que el Ing. Beltrán desplegó, lograron que en muy corto plazo tuviera diversos patrocinadores entre la iniciativa privada e instituciones del sector público, que mediante una iguala económica podían hacer uso del equipo.

Los institutos y escuelas de la UNAM preparaban personas, generalmente alumnos de los últimos años de la carrera o de posgrado, en los lenguajes de programación adecuados para construir los programas pertinentes, por lo que en la mayor parte de los proyectos se encontraba una dicotomía de persona-proyecto. La única excepción que recuerdo es el caso de Tomás Brody, quien tomó los cursos de programación y personalmente se encargaba de desarrollar los programas que necesitaba. Sin embargo, algunos de los usuarios de la UNAM no tenían la preparación en este campo, por lo que se capacitó personal para atenderlos, así como a los usuarios externos a la UNAM.

Los proyectos que se llevaron a cabo en estos primeros años fueron muy diversos pero, en forma enunciativa, no limitativa, podemos apuntar los siguientes:

  • Instituto de Física. En un proyecto se calculó el valor numérico de los brashinkets. Otro de los proyectos que están documentados es el Cálculo de Montecarlo para un Contador de Doble Coincidencia. Creo recordar que este esquema está relacionado con los estudios para la instalación del reactor nuclear de Salazar.
  • Instituto de Ingeniería. Se elaboraron proyectos para el Análisis sísmico de estructuras. También se menciona en el folleto informativo del CCE para 1959, el Diseño sísmico de estructuras, pero sospecho que se trata del mismo proyecto. Además de esto, se realizó una simulación del funcionamiento de una presa.
  • Instituto de Geofísica. Se elaboró un programa para el Pronóstico de mareas en varios de los puertos del país. El folleto informativo del CCE menciona, además, un proyecto para la Integración de órbitas de protones primarios.
  • Instituto Lingüístico de Verano. Una de las aplicaciones más interesantes, por su característica de ser de las primeras distinta a las puramente matemáticas, es La correlación entre lenguajes autóctonos, cuya programación estuvo a cargo de Manuel Álvarez y a su partida a estudiar al extranjero, el de la pluma se quedó a cargo del mantenimiento y operación del programa.
  • Observatorio Astronómico Nacional. Se desarrolla la programación para el Cálculo de masa y luminosidades de cúmulos estelares. El folleto informativo del CCE menciona también un proyecto de Densidades, potenciales y velocidades de escape en una galaxia esférica.
  • Instituto de Biología y Escuela Nacional de Ciencias Químicas. Se mencionan dos proyectos para estas instituciones: Aplicación de la bioestadística a problemas taxonómicos, en el primero, y un Estudio de un reactor para pirólisis de propano, para el segundo, pero honestamente se escapan de mi memoria.

Para los usuarios externos, también se desarrollaron diversos proyectos entre los que se encontraban los siguientes:

  • Instituto Mexicano del Seguro Social. Estuvo a cargo de un proyecto de estudios estadísticos de la población asegurada.
  • Banco de México (Banxico). Cómputo del encaje legal. Para los que no vivieron esa época, el encaje legal era una obligación para las inversiones de los bancos. Este cómputo se conservó en el CCE hasta 1965 en que Banxico instaló su propia computadora.
  • Secretaría de Marina. En la UNAM existía una delegación de la Secretaría de Marina denominada Comisión Astronómica de la Armada, que tenía a su cargo la elaboración del Anuario Astronómico de la Armada. Este documento contenía las coordenadas de sol, luna, planetas y las 50 estrellas más brillantes del cielo y que servía para determinar la ubicación de la embarcaciones. Los cálculos para la elaboración del Anuario se hicieron en el CCE, hasta que la dependencia instaló su propio equipo. Hay que recordar que en ese entonces no existía el GPS(Global Positioning System).
  • Bancomer. Inició un proyecto de procesamiento de nóminas.
  • Petróleos Mexicanos. Para PEMEX se desarrolló el proyecto de Programa lineal para la mezcla de gasolinas. En ese tiempo la técnica da la programación lineal para la optimización de operaciones estaba en sus inicios y ésta fue una de sus aplicaciones. También se cita un diseño de la tubería de revestimiento para un pozo de cinco mil metros.

Existieron otros proyectos para diversas empresas, pero solamente enumero una muestra de la importancia que la IBM 650 estaba adquiriendo dentro de las empresas líderes en México.
Este es, en breve, el génesis en México del ingenio del hombre y que ha tenido el impacto más rápido y profundo que otros inventos han mostrado. Resultado del empeño de un soñador, del apoyo de autoridades universitarias visionarias y del trabajo de académicos y alumnos enamorados de la nueva tecnología.

Bibliografía:
Dr. Rafael Fernández. Revista Digital Universitaria. 31 de Marzo de 2000. Nota para una historia del cómputo en México. Del Centro de Cálculo Electrónico al Centro de Investigaciones en Matemática Aplicada, Sistemas y Servicios.
Dr. Christian Lemaitre, Miguel Soriano. La Computación en México durante su primera década.
Dr. Renato Iturriaga. Testimonios y Reflexiones. Conferencia en la inauguración de la celebración de los 50 años de computación. 18 de junio 2008.
Ver www.enterate.unam.mx. Año 7. Num 70. junio 2008.


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