Universidad Nacional Autónoma de México
Dirección General de Servicios de Cómputo Académico
Año 7 Núm. 74, Publicación Mensual, 27 de Noviembre de 2008

ARTÍCULOS

 

Año 7, Número 71, Agosto de 2008

Qué hacemos con las computadoras viejas

Carlos Suárez Gutiérrez

Conforme crece la conciencia ecológica y la preocupación por la salud del planeta, es más difícil que las personas comunes arrojen desperdicios a la basura y no se preocupen por ellos, ahora queremos saber a dónde van a dar nuestros desechos, si contaminarán el agua o el aire y si hay alguna manera de reciclarlos.

En los últimos años, hemos descubierto que nuestras queridas computadoras, al terminar su vida útil, engrosan los rellenos sanitarios de muchas ciudades del país cuando están llenas de componentes valiosos, como circuitos de cobre y algunos bañados en oro, además de plásticos y varios elementos altamente contaminantes para el ambiente que, si no son tratados de manera adecuada, van a terminar por enfermarnos.

¡Pero si mi computadora no contamina!

Los humanos siempre hemos sido muy eficientes a la hora de generar basura; en los últimos treinta años hemos agregado un nuevo elemento a nuestro arsenal contaminante: los despojos digitales conocidos como desechos electrónicos. Según datos de la Agencia de Protección Ambiental de Estados Unidos, cada año entre 30 y 40 millones de computadoras son reemplazadas y hay que buscar una forma apropiada de deshacerse de ellas; de igual forma, según datos del Programa de Naciones Unidas para el Medio Ambiente, cerca de 200 millones de teléfonos celulares son cambiados cada año en todo el mundo.

Estos organismos calculan que el 80% de todos estos desechos digitales terminan en vertederos a pesar de crecer el número de países que prohíben esta práctica porque este tipo de basura filtra plomo, mercurio, arsénico, cadmio y berilio, entre otros, al agua y al suelo. Además de las sustancias tóxicas, los desechos electrónicos contienen cantidades considerables de plata, oro y otros metales valiosos; lo que en teoría, volvería más redituable el extraer oro de los circuitos electrónicos que de la roca.

Los riesgos del reciclaje

Del 20% de los desechos que se reciclan, un porcentaje menor es realmente procesado por las plantas existentes en el mundo capaces de recuperar y manejar de forma adecuada los productos del reciclaje; el proceso es caro, requiere de equipos y personal adecuado, además de que una parte importante es vendida a países del tercer mundo, donde las leyes son más flexibles, las aduanas son más anchas y las autoridades son más corruptas.

En 1989 se firmó el Convenio de Basilea, donde 170 naciones estuvieron de acuerdo en que los países desarrollados avisaran a las naciones en desarrollo de la llegada de embarques con desechos peligrosos.Como el acuerdo era poco estricto, en 1995 se creó la Prohibición de Basilea que de plano impedía exportar desechos peligrosos a los países pobres, sin embargo esta prohibición todavía no entra en vigor. En este sentido, la Unión Europea (UE) hace las adecuaciones legislativas para que los países miembros la adopten lo antes posible. La misma UE exige a los fabricantes que sean responsables de la eliminación adecuada de los materiales que producen.

A pesar de estas medidas, cientos de toneladas de desechos electrónicos siguen saliendo de puertos europeos y estadounidenses principalmente a Asia y África; donde por largos años, China ha sido el tiradero mundial de este tipo de basura.

Durante algún tiempo, muchas empresas recicladoras occidentales creyeron que vender sus desechos electrónicos para ser llevados a Asia era buen negocio y ecológicamente responsable, creían que allá les darían un trato adecuado; pero en el 2002 se estrenó el documental Exporting Harm, realizado por BAN (Basel Action Network, un grupo que se opone al envío de desechos tóxicos a países en desarrollo). El documental se centra en el pueblo chino de Guiyu, donde hay enormes cantidades de desechos electrónicos y las personas realizan prácticas peligrosas, como quemar cables para sacar cobre, fundir tarjetas electrónicas en botes para extraer plomo y otros metales, y bañar circuitos en ácido para obtener oro.

Después de este documental, vinieron otros que denunciaron los peligros y las malas prácticas a la hora de tratar con desechos electrónicos en China. Con toda esta publicidad negativa, China endureció sus políticas, amplió la lista de desechos peligrosos y exigió la aplicación de la ley en todas sus provincias. Debido a estas medidas, los cargamentos peligrosos se alejan de China y ahora van a países más flexibles como Malasia o Pakistán.

A largo plazo, la solución no es seguir implementando medidas restrictivas, pues se ha visto que no funcionan y solo redirigen el flujo del los desechos electrónicos a otros puntos del planeta. La solución efectiva es crear formas responsables y ecológicamente amigables para deshacerse de los desechos electrónicos.

Panorama nacional

En nuestro país, no tenemos una política de reciclaje ni empresas que se dediquen al acopio de desechos electrónicos. Hace un par de años anunciaron la creación de ERI México, una filial de la empresa más importante de reciclaje electrónico de los Estados Unidos, cuya apertura estaba planeada para mediados de 2007, todo se quedó en el anuncio.

Existen algunas pequeñas empresas en México que se anuncian como especialistas en desechos electrónicos, y lo que hacen es desmontar los equipos, quitar circuitos y tirar a la basura lo que no tiene valor comercial, como los plásticos, mientras que venden el resto de los componentes.

Hace unos meses, la compañía Dell anunció un programa en México y Brasil para que sus usuarios regresaran las computadoras de esta marca, con la finalidad de que fueran desechadas de manera apropiada. El programa es gratuito y también abarca equipos de otras marcas que se acumulan en bodegas y que no deberían de llegar nunca a los basureros municipales.

¿Y la UNAM?

La Universidad está llamada a liderar este tipo de proyectos; se cuenta con una gran infraestructura informática que continuamente se renueva, además de personal calificado y la conciencia necesaria para abordar este problema de alguna manera.
Hace algún tiempo, hablamos con el Dr. Fernando González Farías, investigador del Instituto de Ciencias del Mar y Limnología sobre un proyecto para desmantelar equipos informáticos de la Universidad, mediante la creación de manuales y procedimientos que permitieran que los centros de cómputo de la UNAM recuperaran algunos de los materiales más valiosos que están dentro de nuestras computadoras.

Es tiempo de dar forma a este proyecto y aplicar los conocimientos y talentos que como universitarios tenemos. Lo importante es hacer algo y no quedarse con los brazos cruzados frente a este problema que crece y enferma a las personas y al planeta.

Para mayor información:

http://www.Dell.com/recycling
http://www.electronicrecyclers.com/
http://www.wasteonline.org.uk/

 

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