Universidad Nacional Autónoma de México
Dirección General de Servicios de Cómputo Académico
Año 7 Núm. 74, Publicación Mensual, 27 de Noviembre de 2008

ARTÍCULOS

 

Año 7, Número 68, Abril de 2008

La administración de proyectos: desarrollo profesional sin fronteras para todas las disciplinas
Marcela Peñaloza Báez

En el cuerpo de conocimientos de la administración de proyectos: Project Management Body of Knowledge (PMBOK) se describen de manera general el subconjunto de Fundamentos de la Dirección de Proyectos, generalmente reconocido como buenas prácticas, aplicables a la mayoría de los proyectos, la mayor parte del tiempo, por lo que existe un amplio consenso sobre su valor y utilidad.

De acuerdo con el propio PMBOK, “buenas prácticas” significa que “existe un acuerdo en que la correcta aplicación de estas habilidades, herramientas y técnicas puede aumentar las posibilidades de éxito de una amplia variedad de proyectos”. El equipo de dirección de un proyecto determina lo que es apropiado para el suyo, pues los conocimientos de las “buenas prácticas” no implican que se apliquen de manera uniforme en todos.

El PMBOK define un proyecto como “un esfuerzo temporal que se lleva a cabo para crear un producto, servicio o resultado único”, mientras que la dirección de proyectos es un sistema de procedimientos, prácticas, tecnología, habilidades y experiencia administrativas, necesarias para administrar un proyecto exitosamente; es la aplicación de conocimientos, habilidades, herramientas y técnicas a las actividades de un proyecto para satisfacer los requerimientos de éste.

Las organizaciones emprenden proyectos o realizan operaciones con el fin de lograr sus objetivos. Más aún, los planes tácticos y estratégicos en todas las ramas de la economía y en todos los sectores sociales se concretan en forma de proyectos. Esto tiene implicaciones en la competitividad del país, ya que si los proyectos que se emprenden en todos los niveles son correctamente fundamentados, planeados y ejecutados, los resultados serán favorables y repercutirán en la productividad y calidad de vida de los beneficiarios.

Si bien, el tema que principalmente nos ocupa en el contexto de esta publicación son los proyectos de Tecnologías de la Información y Comunicación, como pueden ser los proyectos de software 1, es un hecho que la humanidad planea y ejecuta proyectos desde hace siglos. La construcción de pirámides en las antiguas culturas, los viajes de exploración, las grandes obras de las ciudades como los acueductos, todas significaban la búsqueda de una solución para concretar un objetivo económico, político, social o religioso, lo que implicó establecer y ejecutar alguna iniciativa con alcances, tiempo y recursos definidos lo que son, en esencia, los proyectos.

Ya en el siglo XX, la fundación del Project Management Institute (PMI) en 1969 contribuyó a la formalización de esta profesión, con la emisión en 1983 de la primera versión aprobada de estándares para áreas de conocimiento en el manejo de proyectos, así como la publicación de un código de ética y los primeros elementos guía para la acreditación de programas académicos y la certificación de individuos.

El impacto real de estas aportaciones se evidencia en estudios de ya larga tradición, como el realizado por el Standish Group International (CHAOS), donde en el resultado del análisis de 30 mil proyectos de Tecnologías de la Información, se encontró que en menos de una década se había logrado aumentar el número de proyectos exitosos (realizados en tiempo, dentro del presupuesto, cumpliendo con el alcance), pero también disminuir los proyectos que fallaron, en gran medida, debido a la mejora de las prácticas de administración de proyectos.

Por todo lo anterior, es de gran valor para profesionales de todas las industrias y la administración pública y de negocios, comprender y aplicar el marco teórico de la administración 2 de proyectos lo que puede, inclusive, significar una oportunidad concreta de superación profesional si se demuestra su dominio en el contexto de una certificación.

Es un hecho que el mercado laboral exige cada día profesionales más capacitados y con competencias demostrables. En este contexto, una certificación es un reconocimiento de que un individuo cumple con un estándar de competencias fijado por el mercado, o por un grupo de expertos en determinada materia, lo que es avalado por una entidad externa.

Este aval se otorga cuando esa entidad realiza la validación de los conocimientos y habilidades de un individuo en relación con un conjunto de conocimientos, perfectamente estructurados, que permiten validar si los profesionales cumplen con el mínimo necesario para poder desempeñar de manera eficiente una tarea y/o función dentro de la estructura de un organismo público o privado.

Muchas certificaciones no requieren un título universitario, y se pueden obtener a través de auto estudio, aunque también existen cursos de educación continua que pueden apoyar la preparación de los exámenes teóricos. Por otra parte, un atractivo de las certificaciones es que muchas de ellas tienen reconocimiento más allá de las fronteras de un país determinado.

Como la mayoría de las certificaciones cuestan menos que un posgrado y se pueden obtener en plazos cortos (menos de un año), son un medio práctico y muchas veces económico para mejorar nuestras competencias y competitividad en el mercado laboral, pues para una organización es más fácil reclutar a alguien bajo un estándar, por lo que en nuestro país se ha desatado recientemente una demanda importante por las certificaciones.

De manera adicional, las nuevas generaciones laborales son más decididas y los profesionales valoran el contar con un plan de carrera, toman cursos de certificación que ellos mismos pagan, como inversión personal, ya que saben que ganarán mucho con la certificación al ser más efectivos en su trabajo y atractivos dentro del mercado laboral.

Una certificación habla muy bien del profesional que tuvo el valor de enfrentar un examen para obtenerla, toda vez que es una persona con la voluntad, el esfuerzo y la dedicación para estudiar y enfrentar un cuerpo de conocimientos y demostrarlo. Hay que tener el valor para enfrentarse a un examen y recibir el papel.

A diferencia de una licenciatura o un posgrado, una certificación es bastante específica, y su riqueza está en que los temas que la persona tiene que dominar o las competencias que tiene que adquirir son definidas por el propio mercado, por los practicantes, por las personas dedicadas a realizar determinada función, lo que en el caso de la administración de proyectos es lo que ha definido el PMI, que maneja a la fecha cuatro certificaciones profesionales:

PMP®: El certificado PMP® reconoce que se ha demostrado comprensión del conocimiento y habilidades necesarias para dirigir y administrar equipos de proyecto, con objeto de tener resultados dentro de las restricciones de tiempo, presupuesto y recursos

PMI-SPSM®: Reconoce al profesional que ha demostrado conocimiento y experiencia en el área del desarrollo y actualización del calendario del proyecto.

PgMP®: Reconoce a la persona que ha demostrado habilidades y experiencia en la ejecución de la gestión de múltiples proyectos relacionados y alineados con la estrategia de una organización, los cuales están integrados en la forma de programas.

CAPM®: Reconoce al individuo que ha demostrado comprensión de los conocimientos fundamentales, procesos y terminología del PMBOK que son requeridas para una ejecución eficaz de la administración de proyectos.

La certificación CAPM® es una oportunidad concreta para una persona recién egresada del nivel licenciatura de todas las disciplinas, pues está diseñada para los miembros de equipos de proyectos y gerentes de proyecto que inician su carrera. Esta certificación aporta un valor agregado a la carrera académica y puede constituir el primer paso para convertirse en un profesional de la dirección de proyectos.

Por lo general, las certificaciones no son vitalicias, lo que obliga a que cada cierto número de años el profesional que las ostenta renueve y actualice el conocimiento, por lo que se convierten en un compromiso con la profesión. Una forma de mantener actualizado al profesional es la participación en actividades que promuevan las buenas prácticas, difusión continua, creación de cultura y desarrollo profesional, que en el caso de la disciplina de dirección de proyectos está a cargo en México de organizaciones no lucrativas, como el PMI Capítulo México, que en 2008 ha organizado el primer Congreso Nacional de Dirección de Proyectos enfocado en el desarrollo que tiene esta emergente profesión en nuestro país, y al que se ha denominado PM TOUR México 2008.

El programa del PM Tour México 2008 buscará que durante cuatro días, los asistentes tengan a su alcance conferencias magistrales en diversos temas de interés general, con la participación de reconocidos expositores a nivel mundial, además de participar en talleres que les den la oportunidad de desarrollar importantes habilidades necesarias para mejorar su desempeño en la profesión, e intercambiar experiencias y referencias con colegas acrecentando su red de contactos, en espacios diseñados especialmente para ello.

PM Tour México 2008 también llegará a las universidades, y en el caso de la UNAM, a entidades académicas como la Facultad de Contaduría y Administración, y la Dirección General de Servicios de Cómputo Académico.

Alumno, egresado: recuerda que en el mundo laboral, altamente competitivo de hoy, no es suficiente decir que sabes, hay que demostrarlo. Una certificación en administración de proyectos es una oportunidad concreta de desarrollo profesional para todas las disciplinas y, lo que es mejor, no tiene fronteras.

Para mayor información:

http://www.pmi.org
http://www.pmimexico.org/

  1. “Administración de proyectos: Factor crítico para el éxito del desarrollo de software”, Enter@te: Internet, cómputo y telecomunicaciones, número 64, del 29 de noviembre de 2007.
  2. Otros términos equivalentes al de “administración” son “dirección” o “gestión” de proyectos.

 

 

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