Universidad Nacional Autónoma de México
Dirección General de Servicios de Cómputo Académico
Año 7 Núm. 74, Publicación Mensual, 27 de Noviembre de 2008

ARTÍCULOS

 

Año 6, Número 56, Febrero de 2007

La tecnología ante la enseñanza de la lectura y escritura

Marina Kriscautzky Laxague

 

Es sumamente común escuchar y leer que la tecnología ha revolucionado nuestra forma de ver y entender el mundo, nuestra forma de pensar, de comunicarnos y hasta de aprender. También es común el discurso que sostiene que la tecnología resolverá los problemas educativos o, por el contrario, que nos enfrentará a nuevos y numerosos problemas a quienes tenemos como profesión la de enseñar (en cualquiera de los niveles del sistema).

La revolución tecnológica pone en evidencia problemas relacionados con la enseñanza de la lectura y la escritura que no son nuevos, pero que no eran asumidos como problemas por solucionar de manera inmediata; y a su vez, abre posibilidades para el tratamiento didáctico de prácticas de escritura que no eran factibles con las herramientas tradicionales utilizadas para escribir (papel y lápiz o máquinas de escribir).

En otras palabras, hay problemas que la escuela ha ignorado, frente a los cuales no ha asumido la responsabilidad de convertirlos en contenidos de enseñanza que, gracias a las nuevas tecnologías, se han vuelto observables, evidentes e ineludibles. Asimismo, hay problemas que sólo son susceptibles de abordar en la escuela a partir de la aparición de nuevas herramientas tecnológicas para escribir.

En el primer caso se ubica, por ejemplo, el problema de la necesidad de seleccionar, validar y reelaborar la información para producir nuevos discursos. Con el acceso a Internet, los niños están en posibilidad de realizar búsquedas de información con rapidez y con una variedad de fuentes antes impensable. El problema que enfrentan es el de poder discernir qué información es pertinente, qué sirve y qué no, qué es confiable y qué no. Muchos atribuyen a esto la “novedad” propiciada por la revolución tecnológica.

Sin embargo, allí no radica la novedad. Siempre ha sido fundamental aprender a distinguir qué información es útil en determinado contexto, cuándo podemos pensar que es confiable y qué otras rutas de búsqueda debemos emprender a partir de lo encontrado. Con el acceso a Internet, el problema está en que ahora los chicos pueden hacer cosas que antes no hacían en la escuela, simplemente porque a nadie se le ocurría planteárselas.

De tal forma que la escuela no pensaba en la necesidad de enseñar a buscar, confrontar, seleccionar y transformar la información (hablando de niños pequeños y no tan pequeños). Las fuentes se reducían a un libro de texto o, a lo sumo, una monografía. No había que buscar porque todos (niños y maestros) sabían implícitamente que la pregunta planteada por el docente se resolvía leyendo la página indicada por éste para la lectura.

¿Quién pensó en poner a los niños a navegar en una biblioteca, a buscar en los ficheros, a cruzar búsquedas? ¿Es que no era necesario? O más bien, podemos pensar que ese tipo de situación era de extrema complejidad para plantearlo a niños de preescolar o educación primaria, por la falta de recursos (bibliotecas) y por la complejidad de la organización de los acervos de materiales escritos.

La posibilidad de buscar a través de Internet nos enfrenta a una nueva situación: los niños realizan búsquedas de información desde edades muy tempranas porque simplemente pueden teclear una palabra. Entonces, se vuelve evidente la necesidad de construir criterios de pertinencia, validación, selección y vinculación de la información. Lo nuevo no está en la necesidad de enseñar a construir esos criterios, sino en la posibilidad que ofrece la tecnología para introducir situaciones de búsqueda de información como situaciones de enseñanza en edades más tempranas.

En el segundo caso, el de las posibilidades que abre la tecnología para la enseñanza de la escritura, se ubican las prácticas de revisión y formateo gráfico de los textos. Las nuevas tecnologías de escritura, en concreto los procesadores de palabras, hacen posible el tratamiento didáctico de esas prácticas sociales de escritura que antes no eran factibles: “Los procesadores de texto incorporados a las computadoras inauguran posibilidades de tratamiento didáctico de la operación de ‘revisión’ y de mise en page que apenas están siendo exploradas y explotadas. Lo que antes era un penoso procedimiento de copiado y recopiado se transforma en un juego.” (Ferreiro 2001:85) 1.

En la escuela, la práctica de revisión del texto no existía (no existe, realmente). Nadie se planteaba la necesidad de revisar el texto. A nadie se le ocurría pedir a un niño en proceso de alfabetización, una segunda versión del texto. Y es entendible porqué escribir a mano es muy costoso.

La aparición de los procesadores de texto hace posible la revisión, porque permite corregir sin volver a escribir todo el texto. Permite transformar lo escrito, sólo allí donde se detecta el error. Se puede “probar”, es decir, ensayar cómo queda una idea en determinado lugar del texto, desplazarla, regresarla al lugar de origen, borrarla y recuperarla. Incluso se puede incorporar la puntuación en otro momento, posterior al de la creación del contenido. “Revisar un texto en pantalla permite introducir sin riesgos todos los cambios imaginables –ya que todos ellos pueden ser guardados en archivos independientes– obteniendo siempre un texto ‘limpio’, sin las cicatrices de la corrección y sin las fatigas de la reescritura”. (Ferreiro, Kriscautzky 2003: 105) 2.

Estas posibilidades que ofrece la tecnología ponen en evidencia que la escuela no se había hecho cargo de incorporar la revisión del texto como práctica imprescindible en la formación de escritores, pero que ahora puede hacerlo porque el procesador lo permite (aunque eso no significa que la escuela incorpore el procesador para tal fin).

Del mismo modo, la edición o formateo gráfico del texto es una práctica inexistente en la escuela. Y, nuevamente, es comprensible dado que con las herramientas tradicionales de escritura es impensable que un niño pueda enfrentar la tarea de dar formato al texto. Con papel y lápiz, cualquier decisión de organización gráfica del texto debe tomarse al mismo tiempo que se produce el contenido del mismo, y sabemos que eso es sumamente difícil para quienes están aprendiendo a leer y escribir.

En suma, en el ámbito de la formación de lectores y escritores, Internet vuelve ineludible el problema de la construcción de criterios de selección, validación y utilización de la información como problema de enseñanza. Del mismo modo, la escuela no puede ignorar la existencia de nuevas herramientas de escritura que abren la posibilidad de tratar didácticamente los problemas de la revisión y organización gráfica de los textos.

La tecnología nos ofrece una ventana para mirar la educación, para volver observables problemas que antes podían ignorarse o que eran inabordables para la investigación. Pero por sí misma no transforma. En la escuela se asumen prácticas de enseñanza y su modificación es larga y difícil. Cuando aparecen nuevas herramientas tecnológicas, éstas “pueden” transformar la manera de enseñar, pero no necesariamente lo hacen. Se puede usar Internet de la misma manera que antes se utilizaban los libros de texto y las monografías. Es posible usar el procesador sin revisar, de la misma manera que antes se escribía para entregar al profesor, donde éste marcaba errores de ortografía. Los niños pueden seguir con la práctica de copiar del libro o de la monografía, sin comprender lo que leen.

Tenemos pendiente, quienes nos dedicamos a la educación, descubrir qué otros viejos problemas se hacen evidentes y tratables y qué nuevos problemas pueden indagarse con apoyo de las nuevas tecnologías. También tenemos la responsabilidad de propiciar los cambios necesarios en las prácticas de enseñanza de manera que esos problemas no sean ignorados por la escuela.

Para mayor información:

Center for Futurism in Education. Universidad Ben Gurión, Israel: http://www.bgu.ac.il/futuredu/background.html

Viviendo en el Aleph. Internet, cibercultura, sociedad de la información:
http://lared.wordpress.com/

Biblioteca de RedEscolar.
http://redescolar.ilce.edu.mx/redescolar/biblioteca/indexbiblio.htm

Instituto Frónesis. Pedagogía, comunicación y sociedad: http://www.fronesis.org/rmt_libros_ponencias.htm

NOTAS

1. Ferreiro, Emilia (2001). “La mise en page en contexto informático: los problemas del investigador y las soluciones de los niños”, revista Tópicos del seminario, 6, julio-diciembre, México, Universidad de Puebla, pp. 77-91.

2. Ferreiro, Emilia y Marina Kriscautzky (2003). “Del texto continuo al formato gráfico: soluciones de los niños para la poesía tradicional”, en Revista di Psicolinguistica Applicata, III, I.2003, Roma, pp. 91-107.

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