Universidad Nacional Autónoma de México
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Año 7 Núm. 74, Publicación Mensual, 27 de Noviembre de 2008

ARTÍCULOS

 

Año 5, Número 51, Agosto de 2006

Tele-cirugía
¿Permitirías que el mejor médico te la realizara?

Carlos Suárez Gutiérrez

 

La revolución tecnológica ha alcanzado uno de sus niveles más altos en el campo de la medicina; con frecuencia nos enteramos de avances impresionantes, desarrollos que nos dejan sorprendidos y nuevos sistemas de diagnóstico, los cuales renuevan un campo que ha escudriñado hasta los rincones más íntimos de la naturaleza humana.

La unión de los avances en medicina, informática e Internet ha abierto las posibilidades de extender las capacidades de los profesionales de la salud hasta lo que hoy conocemos como tele-cirugía, una rama de la medicina que en diez años se ha consolidado como una opción para romper las barreras físicas que limitan a los médicos, para atender e intervenir quirúrgicamente sólo a pacientes que se encuentran cerca de los hospitales a los que se pueden desplazar.

Yo, Robot

Las bases de la tele-cirugía se remontan al desarrollo de brazos mecánicos automatizados, pensados originalmente para trabajos industriales y, en un primer momento, muy lejos de los quirófanos.

El desarrollo del brazo artificial multiarticulado llevó, con el paso de los años, al moderno robot. El inventor estadounidense George Devol desarrolló, en 1954, un brazo primitivo que se podía programar para realizar tareas específicas. En 1975, el ingeniero mecánico estadounidense Víctor Scheinman, mientras estudiaba en la Universidad de Stanford, desarrolló un manipulador flexible conocido como Brazo Manipulador Universal Programable (PUMA, por sus siglas en inglés). El PUMA era capaz de mover un objeto y colocarlo con cualquier orientación, en un lugar deseado que estuviera a su alcance. El concepto básico multiarticulado del PUMA es la base de la mayoría de los robots actuales.

Estos dispositivos siguieron evolucionando y, en 1991, el ingeniero Philippe Green del Stanford Research Institute diseñó el primer prototipo para realizar tele-cirugía, cirugía de telepresencia o cirugía asistida por computadora, llamado originalmente sistema Green de tele-presencia. Casi de manera simultánea, el médico Stephen Jacobsen, investigador de la compañía Sarcos de Utah, EEUU, desarrolló brazos y manos robóticas que replicaban por transmisión inalámbrica los movimientos humanos.

En ese mismo año, R. Taylor y T. S. Taylor, así como Paul y Bela Mussits, de Sacramento, California, EEUU, iniciaron un programa clínico con Robodoc, un robot que utilizaba la información de tomografías en el implante de prótesis de fémur.

También, en 1991, Richard M. Satava, cirujano del ejército de EEUU a cargo del Advanced Biomedical Technology Program, en conjunto con el ingeniero Philippe Green, realizaron investigaciones en manipulación remota con el objetivo de atender a distancia las emergencias en los campos de guerra. Pruebas no publicadas desarrolladas durante el conflicto bélico Tormenta del Desierto, en Irak, en 1993, demostraron que la interferencia satelital impedía llevar a cabo cirugía experimental con seguridad.

En 1993, el robot AESOP 1000 (Advanced Endoscopic System for Optimal Positioning) se convirtió en el primer ayudante de cirujano, al conducir el laparoscopio en una cirugía practicada por el Dr. Jonathan Sackier, en el San Diego Medical Center, de la Universidad de California.

R. Brooks y Anita Flynn, del Instituto Tecnológico de Massachussets trabajaron, desde 1994, en micro-robots inalámbricos empleados en estudios experimentales de colón, antecesores de la cápsula endoscópica robótica, que puede ser ingerida y en su viaje por el aparato digestivo, toma fotografías que permiten diagnósticos únicos.

En 1993, apareció ESOPO, un sistema de robots esclavos que obedecen comandos de voz del cirujano, quien controla, además, las opciones electrónicas de un quirófano (mesa quirúrgica, lámparas y equipo de laparoscopía), así como la capacidad de comunicación, vía telefónica e Internet. A esta integración de tecnología se le dio el nombre de Quirófano Inteligente.

En el 2001, el cirujano francés Jacques Marescaux realizó la primera intervención quirúrgica a distancia transatlántica, con el robot Zeus de Computer Motion Inc., desde Nueva York, EEUU, a Estrasburgo, Francia; cables submarinos de fibra óptica recorrieron 3 800 millas para transmitir señales de audio, video y movimiento, con un retraso de la señal de 150 milésimas de segundo.

Aunque la cirugía robótica y la tele-cirugía tienen muchos puntos en común, los métodos usados para el control del robot y de la interfaz hombre computadora varían significativamente entre un procedimiento y otro. Debido a la complejidad de esta interfaz, la tele-cirugía se usa, principalmente, para las cirugías mínimamente invasivas, en donde se actúa con instrumentos que ingresan por pequeñas incisiones, sin llevar las manos dentro de la cavidad que se está operando.

Experiencia mexicana

En nuestro país estamos a la vanguardia en estos procedimientos, muchos desarrollos que actualmente se usan en todo el mundo dieron sus primeros pasos en México, médicos nacionales investiga-
ron e innovaron con sistemas de amplia demanda.

El Dr. José Luis Mosso escribió su tesis durante su residencia en el hospital Juárez de México, con el tema de cirugía robótica, en la cual documentó dos colecistectomías practicadas en cerdos, en 1996, con el apoyo de un robot PUMA de la Escuela Superior de Ingeniería Mecánica, del Instituto Politécnico Nacional, para el manejo del laparoscopio. Asimismo, entre el 2001 y 2004, experimentó con el robot Tonathiu, desarrollado por el Dr. Arturo Minor, investigador mexicano del Centro de Investigación y de Estudios Avanzados (CINVESTAV) del IPN.

El Dr. Adrián Carbajal, en conjunto con el Dr. Harry Miller, de Tijuana, BC, México, fueron los primeros en utilizar robots como asistentes en colecistectomías laparoscópicas practicadas a dos pacientes, en 1996, en la clínica 20 del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) en Tijuana, Baja California.

En 1998, Antonio García, de México, en coordinación con el estadounidense Tomaso Falcone, realizaron en la Cleveland Clinic, mediante el sistema robótico Zeus, la primera reconexión de trompas de falopio en el mundo.

Durante 1998, se realizó el proyecto D´Vinci, un estudio con 250 pacientes, distribuido en cuatro grupos, que pretendía comparar los sistemas de tele-presencia contra la cirugía convencional. Uno de los grupos se estableció en México y fue dirigido por Dr. Adrián Carbajal. Después de hacer las comparaciones estadísticas entre ambos sistemas de cirugía, concluyeron que había equivalencia entre los dos sistemas y que cumplían con los estándares de seguridad vigentes.

El Proyecto Zeus nace en Goleta, California, USA, en Computer Motion, en 1997, como un estudio aleatorio, prospectivo y controlado que se lleva a cabo de septiembre a noviembre del 2001 en el hospital Torre Médica de la Ciudad de México, al intervenir 224 pacientes, 116 con el sistema Zeus de tele-presencia, y 108 con laparoscopía convencional, por el Dr. Adrián Carvajal, como investigador principal. Los resultados demuestran equivalencia estadística en ambos procedimientos.

¿Permitirías o no?

Hemos visto que los sistemas de tele-cirugía son tan buenos como la cirugía convencional, estadísticamente hablando no hay diferencias, pero la perspectiva cambia cuando se trata de confiar la salud personal en las manos y brazos mecánicos de estos equipos.

Recordemos que los mejores cirujanos son capaces de enfrentar situaciones inesperadas dentro de un quirófano y resolverlas satisfactoriamente; a veces la diferencia entre el éxito y el fracaso radica en decisiones tomadas por el cirujano en fracciones de segundos y a nadie nos gustaría que, en ese momento, la red que envía los datos de la cirugía, experimentara un retardo o un problema; además, todavía falta mejorar los sistemas que permiten al cirujano remoto sentir la consistencia de los tejidos, entre otros aspectos que pueden ser fundamentales al momento de trabajar en el quirófano.

Por otro parte, si un paciente se presenta con un cuadro de apendicitis en medio de un desierto o en la estación espacial, todos estaremos de acuerdo en que se ponga en manos de un cirujano remoto, en estos casos no hay momento para la duda puesto que la vida pende de un hilo.

El próximo paso es la miniaturización de brazos robóticos, el fantástico terreno de la ingeniería genética brinda la oportunidad de incorporar la experiencia ganada en micro y nanomanipulación, en un campo que será conocido como ingeniería quirúrgica, nanocirugía o nanopresencia.

Para mayor información:

http://web.mit.edu/hmsl/www/Telesurgery
http://www.surgeryencyclopedia.com/St-Wr/Telesurgery.html
http://www.informaticamedica.org.ar/
http://telemedicina.ucm.es/

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