Universidad Nacional Autónoma de México
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Año 7 Núm. 74, Publicación Mensual, 27 de Noviembre de 2008

ARTÍCULOS

 

Año 4, Número 35, Enero de 2005

Intercambio de archivos vía Internet. El caso BitTorrent

Carlos Suárez Gutiérrez

 

A pesar de todas las batallas legales que las compañías productoras de medios han entablado contra los sistemas de intercambio de archivos en Internet, los usuarios siguen teniendo acceso a miles de canciones y películas sin tener que pagar un solo peso.

El programa BitTorrent ha tenido una aceptación tan grande, que ha movilizado a la industria cinematográfica para tratar de defenderse; ¿Hollywood tendrá mejor suerte que los productores discográficos?

El autor

Bram Cohen es un tipo raro, este programador treintañero ha puesto de cabeza a Internet, al crear el programa BitTorrent, uno de los sistemas de intercambio de archivos punto a punto más exitoso de la historia. BitTorrent permite descargar o subir a la red archivos de tamaño enorme, mucho más grande que una simple canción en formato MP3.

Desde que salió a la luz pública, en el 2002, los diversos clientes de BitTorrent han sido bajados más de 20 millones de veces, y los analistas calculan que un tercio del tráfico de Internet está ocupado por paquetes que pertenecen a este sistema de intercambio de archivos.

Como decía, Cohen es un tipo raro, es fanático de los juegos lógicos tipo el cubo de Rubik, padece el síndrome de Asperger (tiene dificultades para relacionarse con los demás) y es un programador excelente, capaz de altas dosis de concentración cuando tiene un problema entre manos.

Pasa casi todo el día trabajando en su computadora, programando y viendo cómo se llena su cuenta bancaria de las donaciones que hacen agradecidos usuarios de BitTorrent, lo que proporciona fondos suficientes para mantener a su familia.

Cohen hizo BitTorrent pero no lo usa, no quiere darle a los abogados de las casas productoras la oportunidad de exhibirlo como un ejemplo en la lucha de antemano perdida contra la piratería. Como casi todos los casos de éxito, Cohen no sospechaba los alcances de su programa, ni mucho menos que se convertiría en una celebridad de Internet.

El programa

La atención de Cohen a mediados de 2001, se centró en la lentitud en los sistemas de intercambio de archivos existentes en ese momento (KazaA, eDonkey, iMesh) y trató de hacer algo al respecto.

Estudiando los programas de intercambio de archivos punto a punto, descubrió que el proceso de subir y bajar archivos no se efectuaba a la misma velocidad, generalmente porque subir archivos es más lento que descargarlos; muchos proveedores de acceso a Internet tienen restricciones para la cantidad de información que se sube, así que diseñó un protocolo que permite a un usuario descargar pequeños “pedazos” de un gran archivo desde varias fuentes al mismo tiempo, de tal forma que la tarea de descargar una película, por ejemplo, se convierte en el trabajo de obtener miles de pequeños “paquetes” que una vez ensamblados formarán el archivo en cuestión. Como muchas manos hacen el trabajo más ligero, el archivo baja mucho más rápido que cualquier otro sistema de intercambio de archivos.

Adicionalmente, el protocolo BitTorrent permite que los “pedazos” individuales estén disponibles en cuanto lleguen a la computadora, sin importar que no haya bajado el archivo completo, lo que hace todavía más ágil este sistema de intercambio de archivos.

Originalmente escrito para ayudar a los desarrolladores de Linux en el intercambio de los grandes volúmenes de información que componen este sistema operativo, pronto fue adaptado por los usuarios para fines menos ortodoxos, y en vista de lo eficiente que es BitTorrent para el manejo de archivos muy grandes, se convirtió en el programa favorito para el intercambio de películas.

Rápidamente se crearon sitios en la red con ligas a contenidos que se alimentaban de los programas de TV, películas y discos que los mismos usuarios, desde sus computadoras, ponían a disposición de los demás.

Las repercusiones

Puede parecer que BitTorrent es un sistema más entre muchos casos de éxito como Napster o Audiogalaxy, pero el peligro real que representa BitTorrent va mucho más allá que el simple intercambio de archivos.

Para empezar, no se requieren grandes inversiones para tener el sistema BitTorrent funcionando, cada computadora almacena sus archivos y en última instancia cada usuario conectado a la red paga su parte del enlace y decide el tamaño del disco duro que pone a disposición del sistema.

Además, BitTorrent está abriendo un nuevo canal para los medios audiovisuales, sobre todo la televisión, usted ahora puede elegir entre ver su programa en el horario habitual o bajarlo de BitTorrent, donde seguramente alguien ya lo subió. Si hacemos una búsqueda, podemos encontrar, además de las películas, partidos de fútbol, básquetbol, debates políticos y escenas memorables de cientos de programas de televisión de todo el mundo, principalmente de habla inglesa.

Es probable que en poco tiempo BitTorrent haga realidad de alguna manera la llamada Televisión por Demanda, es decir, la posibilidad de elegir el momento en que deseamos ver un programa sin tener que atarnos a los horarios de televisión de las cadenas.

Este sistema viene a dar al traste con los esfuerzos que ponen los canales en lograr audiencias y posicionar un programa, con la posibilidad real de bajar el contenido exacto que nos interesa, con lo que dejamos de estar sujetos a pautas impuestas y nos convertimos en nuestras propias cadenas televisivas decidiendo los contenidos que más nos interesan y los horarios a los que queremos verlos.

Los televidentes seguimos estando dispuestos a pagar por ver nuestros programas favoritos, sólo que deseamos un medio de distribución moderno que nos evite estar amarrados dos horas a un televisor.

Algunos grandes consorcios de medios están experimentando con sistemas similares a BitTorrent pero de paga, donde los contenidos sean controlados y no haya posibilidad de que sean pirateados. La compañía Kontiki produce un sistema tan eficiente como BitTorrent, que promete ser una alternativa para la entrega regulada de programas televisivos y películas en el hogar.

Los estudios cinematográficos no están contentos con BitTorrent, no reciben un solo peso por las películas que se pasan de computadora a computadora y todos sabemos que hacer una cinta no es barato; los productores de música ya recorrieron este camino, para lo cual decidieron abrir tiendas de canciones en línea (iTunes en el ejemplo más exitoso) y disminuir el costo de sus productos; algo así tendrán que hacer los productores cinematográficos, antes de que se les venga la noche encima.

Conclusiones

Las compañías de cine y televisión están ante un crucigrama que tienen que resolver en el corto plazo; los nuevos medios amenazan con desplazarlos y necesitan replantear sus esquemas de distribución y de ingresos para hacer frente al problema de la libre distribución de contenidos vía Internet.

Es probable que los próximos meses veamos desatarse una batalla legal a todas luces perdida entre los estudios y los usuarios de estas tecnologías; renovarse o morir es el dilema, la pelota está de su lado.

Para mayor información:

http://bittorrent.com/
http://www.kontiki.com/ .

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