Universidad Nacional Autónoma de México
Dirección General de Servicios de Cómputo Académico
Año 7 Núm. 74, Publicación Mensual, 27 de Noviembre de 2008

ARTÍCULOS

 

Año 2, Número 22, Septiembre de 2003
Virus ¿Armas informáticas

Carlos Suárez Gutiérrez
csuarez@ola.icmyl.unam.mx

 

Cada cierto tiempo, los medios de comunicación nos despiertan con la noticia de que una nueva amenaza digital, en forma de virus informático, se cierne sobre nuestras indefensas computadoras; los usuarios agarramos aire, aguantamos el vendaval y nos preparamos para la siguiente oleada de bichos cibernéticos que se cocinaron en algún rincón del mundo virtual.

Dentro de este habitual juego del gato y el ratón, va tomando mayor fuerza el uso de los virus y gusanos como recursos de ataque en la guerra que se libra entre los sistemas operativos Windows y los sistemas operativos de libre acceso.

Los inicios del virus informático

Un virus es un pequeño programa informático creado con instrucciones precisas para provocar daños o alteraciones en documentos, mensajes de correo electrónico o áreas vitales de un sistema de cómputo o una base de datos: sector de arranque, archivos, tabla de particiones, etcétera.

Se les denominan virus en analogía a las especies biológicas pues son pequeños, se “autorreproducen” e infectan a varios miles de entes receptores desde una fuente de emisión o transmisión, que a su vez se convierte en receptor.

En 1939, el matemático John Von Neumann escribió un artículo exponiendo su “Teoría y organización de autómatas complejos”, donde demostraba la posibilidad de desarrollar pequeños programas que pudiesen tomar el control de otros, de similar estructura; hacia 1949, en los laboratorios de la Bell Computer, subsidiaria de AT&T, tres jóvenes programadores: Robert Thomas Morris, Douglas McIlory y Victor Vysottsky, crearon un juego al que denominaron CoreWar, inspirados en la teoría de John Von Neumann.

El juego consistía en que cada uno de los dos jugadores escribiera un programa llamado organismo, cuyo hábitat fuera la memoria de la computadora. A partir de una señal, cada programa intentaba forzar al otro a efectuar una instrucción, ganando el primero que lo consiguiera; al término del juego, se borraba de la memoria todo rastro de la batalla, pues eran actividades severamente sancionadas debido al gran riesgo que implicaba el dejar a un organismo suelto que pudiera acabar con las aplicaciones al día siguiente. Así nacieron programas destinados a dañar recursos computacionales.

Mucho tiempo después, en agosto de 1981, IBM introduce al mercado su primera computadora personal (PC). Sin embargo, la prisa con la cual se puso a la venta la IBM PC, impidió que se le equipara de un buen sistema operativo y, como resultado de esa improvisación, todas las versiones del llamado PC-DOS y posteriormente del MS-DOS fueron totalmente vulnerables a los virus.

En 1986, se propagaron intencionalmente con fines maliciosos los primeros virus: Brain, Bouncing Ball y Marihuana que fueron las primeras especies virales significativas de difusión masiva.

Por su parte, durante 1989, el virus de origen búlgaro Dark Avenger, se propagó por toda Europa y Estados Unidos, haciéndose famoso por su ingeniosa programación y rápida técnica de infección y propagación.

Con el avance informático, el desarrollo tecnológico y el uso generalizado de Internet, a mediados de los noventas, el mundo cibernético tuvo un medio ideal para la inmediata y masiva replicación de los gusanos y virus de diversos niveles de peligrosidad, los cuales cada día son más sofisticados.

Una guerra tecnológica

El constante incremento de los usuarios que han hecho suyos los sistemas desarrollados bajo el esquema del software libre, ha polarizado las posiciones en Internet: por un lado se encuentran los que proclaman que el software es de quien lo utiliza, y por el otro quienes lo comercializan y limitan su uso con las licencias.

El último elemento de esta batalla apareció hace unas semanas bajo el nombre de Blaster, un ingenioso gusano que llevaba en sus entrañas un mensaje de protesta: “Bill, ¿cómo es posible que permitas esto? Deja de hacer dinero y asegura tu software”.

La crítica a Windows no la contemplaron los medios que informan al gran público, éstos centraron su atención en advertir de sus peligros.

Concretamente, Blaster no estaba interesado en afectar la información de los usuarios, su intención era crear un ejercito de computadoras que lanzaran un gran ataque contra el sitio de actualizaciones en línea de Microsoft a mediados de agosto; aunque dicho ataque fue evitado, si hubieron importantes daños tanto a empresas medianas y pequeñas de todo el mundo como a usuarios finales que aún no se reponen.

El caso Blaster tiene un antecedente directo: en enero de este año se propagó por la red de redes el virus SQL Slammer, diseñado para atacar específicamente el programa de bases de datos SQL Server de Microsoft, logrando que muchas redes se colapsaran y algunas compañías sufrieran pérdidas de varios millones de dólares. Puede ser que el peligro de Blaster y sus mutaciones haya pasado, pero este gusano detractor de Windows ha dejado varias lecciones, que deben ser consideradas por los programadores.

Vivir en las trincheras

El enfrentamiento tecnológico entre software propietario y abierto ha dado un giro que puede ser desagradable para muchos usuarios, puesto que si seguimos en esta dinámica el siguiente paso puede ser la creación de paquetes informáticos que ataquen específicamente programas de escritorio mundialmente usados por miles de personas; lo cual ocasionaría una baja en la productividad de las empresas, además de que afectaría a miles de personas que no cuentan con los conocimientos o el tiempo para proteger constantemente sus equipos, demandas legales y un probable contra-ataque de los programadores, quedando los usuarios comunes y silvestres en medio de una guerra cibernética.

En lo particular, creo que esta confrontación es artificial: Windows seguirá siendo la plataforma preferida por los usuarios, tomando en cuenta la enorme disponibilidad de programas de todo tipo, juegos y herramientas, la facilidad de aprendizaje y uso; Linux es una alternativa formidable para servidores y usuarios avanzados, pero todavía le falta mayor soporte en materia de dispositivos, por lo cual pueda ser considerada una posibilidad real.

El problema de fondo es simple: cada día dependemos más de la informática, así como de los equipos de cómputo y telecomunicaciones, en ese sentido, cualquier atentado contra ellos nos puede trastornar la vida. Quizá la próxima guerra que se lleve a cabo, no será en un campo de batalla tradicional, sino en el espacio digital; los contendientes serán los diversos sistemas operativos, los virus serán las nuevas armas y la principal baja serán nuestros sistemas de información.

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