Universidad Nacional Autónoma de México
Dirección General de Servicios de Cómputo Académico
Año 7 Núm. 74, Publicación Mensual, 27 de Noviembre de 2008

ARTÍCULOS

 

Año 2, Número 22, Septiembre de 2003

Competencia profesional en tecnología
Extracto del estudio Jóvenes en la Red,
realizado por las doctoras Delia Crovi de la UNAM y
Cristina Girardo del Colegio Mexiquense

Gustavo A. Gutiérrez Ramírez
aldergut@servidor.unam.mx

Versión completa del estudio Jóvenes en la red..

 

Mientras que algunas empresas privadas en México argumentan que existe un déficit en el número de profesionales egresados de las disciplinas integradas a las tecnologías de la información y comunicación, el estudio Jóvenes en la red, muestra lo contrario.

En nuestro país, crece a pasos firmes y constantes el total de egresados: “para 1971 se contaba con seis graduados, en 1985 con 1,245 graduados; en 1995 se tenían 10 mil 444 graduados, y en el 2001 la cifra llegaba a 18 mil 40, de los cuales 10 mil 292 eran hombres y siete mil 748 mujeres". Por tanto, como producto de tres décadas, México registra un total de 144 mil 212 egresados en estas carreras, según cifras de la Asociación Nacional de Universidades e Instituciones de Nivel Superior (ANUIES).

Si se comparan estas cifras con las de Estados Unidos, en México existe un profesional en informática y computación por cinco en la Unión Americana, es decir, nuestro país cuenta con un egresado en estas disciplinas por cada 670 habitantes, a diferencia de Estados Unidos en donde se tiene uno por cada 370 habitantes.

Este resultado es positivo si tomamos en consideración que México tiene una población de 100 millones de habitantes, mientras que Estados Unidos sobrepasa los 240 millones de personas; además de que nuestro país no se encuentra en los niveles de tecnificación y uso de tecnologías como EUA.

También es interesante observar que Estados Unidos tiene más alumnos de maestría que México de licenciatura. “Se registra a la Unión Americana con 212 mil 584 maestros en Computer Sciences"; sin embargo, en este rubro es importante analizar el tipo de visas otorgadas para el efecto de estudiar un posgrado en aquel país, lo que significa que el total de estudiantes de posgrado registrados en Estados Unidos no necesariamente son originarios de esta región y un ejemplo de ello, es el otorgamiento a mexicanos de la visa H1B mejor conocida como la “visa de alta tecnología”, la cual le ha sido concedida a cinco mil 273 mexicanos en 1996; dos años más tarde la cifra se incrementa a 10 mil 79; al año siguiente fueron 12 mil 257; para el 2001, 15 mil 283 y la matrícula continúa en constante crecimiento.

En este sentido, alumnos de países como la India, por ejemplo, en el año 2000 obtuvieron la visa mencionada para 60 mil 757 aspirantes a posgrado, mientras que en el 2001 llegaron a los 90 mil 668.

En este mismo estudio y en relación con los empresarios que han señalado en repetidas ocasiones la falta de práctica y “una orientación demasiado académica entre los graduados”, lo cual llevaba a la necesidad de establecer cursos internos de capacitación para los profesionales jóvenes, es importante señalar “que existe un excesivo número de estos programas en el país que asciende a 56”.

Tan sólo en el 2001 se abrieron 92 nuevos programas, de los cuales 40 son de ingeniería y sistemas computacionales. Muchos de ellos están orientados sólo a formar un cuadro básico y masivo sobre las temáticas orientadas a las Tecnologías de la Información y la Comunicación (TIC).

Si bien es cierto que estos programas pueden ser benéficos para el personal o el estudiante, muchos de ellos revelan una preocupación por la calidad en su impartición, ya que es difícil pensar que se tengan suficientes profesores como para poder abarcar el abanico de demanda, y cubrirlo de una manera que reúna los requisitos mínimos de calidad.

En el marco de la calidad de enseñanza, y si entendemos que los jóvenes son el motor que mueve el desarrollo de los recursos tecnológicos, debemos tener la certeza de que ellos van a ir a estudiar y trabajar en donde encuentren la fuente de empleo, los estímulos y las herramientas necesarias para superarse.

En los países en vías de desarrollo como el nuestro, los jóvenes se ven muchas veces orillados a emigrar hacia otros países en búsqueda de una tecnología más avanzada.

Según cifras de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL), “a comienzos del decenio de 1990 unos 300 mil profesionistas y técnicos latinoamericanos y caribeños —alrededor de un 3% de la disponibilidad en la región— residían en lugares distintos al de su nacimiento; dos terceras partes se concentraban en Estados Unidos, en donde se estima que el 12% de las personas con diplomas en ciencia e ingeniería son extranjeros y, en su mayoría, provenientes de un país en vías de desarrollo”.

En México, según el Consejo Na-cional de Población (CONAPO), uno de cada 17 profesionales mexicanos radica en los Estados Unidos, lo que significa que en la Unión Americana residen 255 mil mexicanos con estudios de licenciatura y posgrado.

En otro orden de ideas, el estudio referido aborda también los motivos adicionales a la formación académica y profesional que llevan a los jóvenes mexicanos a interaccionar con Internet y las nuevas tecnologías: curiosidad, obligación laboral; deseo de estar actualizados; o simplemente para buscar nuevas formas de establecer relaciones interpersonales.

La investigación, centrada en jóvenes en un rango de edades que va de los 25 a los 29 años, arroja que su primer contacto con las Tecnologías de la Información y Comunicación lo tuvieron mientras se encontraban en la escuela primaria y secundaria, a un nivel primordialmente de entretenimiento. Sin embargo, no fue sino hasta la universidad, cuando realmente estos jóvenes se apropiaron de esta tecnología y la incorporaron a su vida cotidiana.

Un dato interesante sobre las actividades de los jóvenes en la red, es que ellos saben diferenciar los dos universos que generalmente llegan a abarcarse en el uso de la red: la acción interpersonal, personificada principalmente por los chats, y el uso laboral, vinculado a los preceptos de rendimiento, eficacia y rapidez.

“Chatear, consultar información, participar en grupos de discusión y bajar música de Internet, son actividades que forman parte de su campo relacional y de su frontera simbólica, las que a su vez se han ido incorporando a su historia personal”.

Otro punto muy importante por observar, es el relacionado con la nueva generación de jóvenes y su interacción con la sociedad. A raíz de la aparición de las TICs, y su desarrollo en la red, han surgido una nueva gama de profesiones y de actividades que los jóvenes van alimentando diariamente. “Es impresionante la descripción de profesiones culturales emergentes vinculadas con las nuevas tecnologías como en la televisión, cine, interactividad, realidad virtual, liberalización del cuerpo, de la sexualidad, fitness, body trance, música, turismo, parques”. Es importante observar que todas las profesiones nuevas, relacionadas con la editorial electrónica, el empleo de nacientes tecnologías para la realización de productos cinematográficos y televisivos, bienes culturales, espectáculos en vivo (grandes conciertos y toda la tecnología aplicada), la conservación de materiales fotográficos, archivos en la red, arte en la red, la nueva producción mutimedial (CD-ROM, DVD, videojuegos, etcétera), las nuevas estructuras especializadas y polivantes para los espectáculos y el tiempo libre, la utilización de la informática para mejorar los servicios y la relación con el público (taquillas electrónicas, museos virtuales, sitios y grupos de discusión) entre otros, son un campo fértil en México, considerando las capacidades inagotables que ofrece Internet.

Para más información:

http://www.anuies.mx

http://www.eclac.cl/

http://www.conapo.gob.mx/

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