Universidad Nacional Autónoma de México
Dirección General de Servicios de Cómputo Académico
Año 7 Núm. 74, Publicación Mensual, 27 de Noviembre de 2008

ARTÍCULOS

 

Año 2, Número 19, Mayo de 2003
Escuchar a los libros

Enrique Rodríguez Aldama
yudoc@hotmail.com

 

Según estimaciones de la Organización Mundial de las Naciones Unidas (ONU)1, existen en el mundo alrededor de 600 millones de personas con algún tipo de discapacidad y en México más de 10 millones, siendo las afectaciones motrices las que ocupan el primer lugar, mientras que los problemas relacionados con la visión, siguen en mayor incidencia. Integrar a estas personas, ya sea en el mercado laboral o educativo, es una res-ponsabilidad social y se ha tornado en un compromiso ineludible que se ha podido concretar gracias a las diversas soluciones informáticas existentes en el mercado.

En el caso específico de los débiles visuales y ciegos o invidentes, ha sido un valioso auxiliar la tiflotecnia, entendida como una moderna técnica para el desarrollo de aplicaciones y asistencia para invidentes; con ésta se ha conseguido que las personas puedan tener acceso a sistemas y programas de cómputo e Internet para interaccionar con el mundo que les rodea y responder cada día más a sus intereses y motivaciones personales, logrando con ello, individuos cada vez más independientes y satisfechos.

Tiflos era, en la antigüedad griega, una isla en donde se confinaba a los ciegos; en nuestros días, la palabra tiflotecnia tiene un sentido totalmente opuesto, y cuenta entre sus aplicaciones más populares con lectores de pantalla, software que en términos generales sirve para hablarle al usuario y convierte la interfaz gráfica de sistemas operativos como Windows y Linux, en una interfaz sonora, mediante una voz sintetizada, con total independencia visual para las personas que no pueden ver.

El lector de pantalla puede asistir al usuario para trabajar con una gran variedad de programas, sean éstos, procesadores de texto, hojas de cálculo, Internet, reproductores de audio y muchos más. Estos lectores se ubican como una solución que cada día tiene mayor demanda, incluso, el sistema operativo Windows incluye ahora un “narrador” en sus últimas versiones y aunque especifica sus limitaciones, representa una forma de probar los alcances de estas aplicaciones dirigidas, también, a personas sin ninguna disminución visual quienes, no obstante, pasan largas jornadas frente a un monitor y, en ocasiones, prefieren escuchar que leer.

Estos programas se manejan únicamente con el teclado, mediante métodos abreviados, por lo que constituyen un puente entre el sistema operativo y el usuario; permiten escuchar cada tecla presionada, mientras se identifican las distintas actividades ejecutadas por la máquina.

Jaws

Una de las compañías que se ha destacado por la creación de este tipo de asistentes es Freedom Scientific, responsable del programa Jaws, quizás, el lector de pantalla más utilizado en la actualidad.

Se puede utilizar en computadoras personales con sistema Windows, desde la versión 95 hasta XP, y los requerimientos mínimos, en relación con el hardware son: procesador de 166 MHz, 64 MB de memoria RAM, tarjeta de audio compatible, teclado estándar, bocinas y 75 MB, como mínimo, de espacio libre en disco duro para la instalación; no obstante, estas características varían según el sistema operativo empleado.

Se puede descargar desde Internet una demostración de Jaws y escuchar cómo cambia la pronunciación a partir de los ocho idiomas reconocidos; hay que aclarar que el sistema no realiza traducciones, y la versión “demo” sólo trabaja durante 40 minutos, después es necesario reiniciar el sistema, para volver a usar el software.

La calidad del sonido, aún es baja, motivo por el cual hay que acostumbrarse a la velocidad de lectura y a su funcionamiento; fuera de ello, la eficacia de estos programas está más que probada, y ha creado fenómenos contrastantes, incidiendo no sólo en el usuario final, sino en los creadores de contenidos.

Tiflolibros

Tiflolibros es una comunidad virtual argentina con acceso a una galería de libros digitales en línea, sin ningún costo, únicamente se requiere que el usuario mencione su discapacidad para poder registrarse.

Este sitio, con un acervo de cuatro mil volúmenes, es la primera biblioteca virtual para ciegos en Hispanoamérica y después de dos años de vida, los bibliotecarios continúan pasando por el escáner los títulos que serán “leídos” por los lectores de pantalla de sus suscriptores.

Editoriales de renombre, sensibles en torno a la necesidad de apoyar la capacitación de los discapacitados visuales, han cedido los derechos de algunas de sus obras para que esta comunidad de escuchas de libros, conformada actualmente por alrededor de 400 personas, continúe leyendo.

El grupo existente en esta comunidad ha ampliado por sí mismo los contenidos a los que tiene acceso; y con la ayuda del escáner incrementan su acervo bibliotecario, convirtiéndose así, en un claro ejemplo de cómo el discapacitado es capaz de crear nuevas situaciones de aprendizaje o información, cuando tiene la posibilidad de acceder a herramientas que le brindan mayor autonomía.

Cuando crece la cantidad de usuarios que puede encontrar y usar los mismos contenidos de forma sencilla, sin importar su discapacidad o el equipo utilizado (a partir del mínimo indispensable), se puede afirmar, con toda certeza, que se ha vuelto accesible para la mayoría.

Sin embargo, a Internet todavía le falta mucho para cumplir con estas condiciones, sobre todo por el hecho de que las normas y directrices establecidas por los consorcios mundiales, señalan cuándo una aplicación o sitio Web es accesible.

En Internet, un problema muy común es que el creador de algún sitio no agrega la descripción de las fotografías utilizadas, y dicha situación provoca que el lector de pan-talla, al carecer de estos datos, se vea imposibilitado para transmitir todos los elementos, por la sencilla razón de que no está concebido como un intérprete de imágenes o animaciones.

Supongamos, por ejemplo, que cuando la imagen es al mismo tiempo, un vínculo de acceso a otra página, el usuario estará impedido para navegar con facilidad por el sitio; en ese sentido, la indefinición de elementos creará vacíos, no por la falta de recursos, sino porque el diseño no es accesible para la mayoría.

Con excepción de lo señalado anteriormente, para los ciegos, los avances tecnológicos significan una gama extensa de posibilidades que hace 20 años era imposible. El nivel de accesibilidad de los lectores de pantalla en Internet es amplio, no obstante, si tomamos en cuenta el porcentaje de sitios existentes en el mundo, resulta preocupante que sean tan pocas las personas que aplican estándares para personas con discapacidad.

Personas que emplean tiflotecnia pueden realizar hasta el 90% de su trabajo por sí mismos, pueden vivir solos y hacer tareas tan cotidianas como revisar las cuentas de luz, agua y el resto de los servicios, sin necesidad de que otra persona los lea, simplemente lo pasan por un escáner y el lector les dirá el contenido.

Una cuestión importante por considerar y sobre la cual se debe trabajar, es el hecho de que en la discapacidad, el uso de la tecnología reduce la dependencia hacia terceras personas; no obstante, los precios de las aplicaciones comerciales todavía son altos, incluso, para las instituciones especializadas.

En principio, para favorecer su incorporación en el mercado laboral, los ciegos deben contar con una computadora, un escáner y un lector de pantalla. También pueden considerar la alternativa del software libre, con el cual se han desarrollado diversas opciones al respecto.

Existen muchos tipos de discapacidad y, en cada caso, la tecnología deberá aplicarse de acuerdo con las necesidades específicas de cada grupo. En cuanto a los avances informáticos orientados a limitaciones visuales, éstos deben valorarse como un complemento más, que no viene a sustituir al sistema braille o a otros elementos de comunicación y formación, pero sí facilitan el camino hacia una adecuada integración de estos individuos en la sociedad.

Sitios relacionados

www.freedomscientific.com

www.w3.org

www.tiflolibros.com.ar

www.antarq.com.mx

Para mayor información sobre accesibilidad en el Web para discapacitados, consultar:

Pisanty Baruch, Alejandro; Berruecos Carranza, Citlali y Morales Vega, Lucía. Análisis comparativo de los lineamientos generales de accesibilidad a Internet, para personas con discapacidad (propuestas técnicas). CUAED, UNAM. Septiembre de 2002.

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