Universidad Nacional Autónoma de México
Dirección General de Servicios de Cómputo Académico
Año 7 Núm. 74, Publicación Mensual, 27 de Noviembre de 2008

ARTÍCULOS

 

Año 2, Número 17, Marzo de 2003
450 mil kilómetros
de fibra óptica bajo el mar

Pablo de la O Cruz
pdelao@servidor.unam.mx

 

El sueño de la humanidad de estar intercomunicada entre sí, a cualquier hora del día y desde cualquier parte del mundo, se hizo realidad a finales del siglo XIX con el telégrafo, después con el teléfono y más tarde con el tendido de cable de cobre y de fibra óptica instalado tanto en tierra como en mar. La comunicación global, basada en el protocolo IP, vino más tarde y permitió enviar y recibir video, voz y datos mediante paquetes de Internet.

Esto puede ser posible gracias a que, en tierra y mar, se cuenta con una enorme y compleja infraestructura conformada por fibra óptica y con una tecnología que permite los enlaces aéreos vía microondas y satelital.

Cada uno de ellos tienes sus características, ventajas y desventajas particulares. Todos se complementan entre sí y cumplen con la tarea, que ahora es cotidiana, de enlazar y comunicar al mundo del siglo XXI.

Actualmente, existen cerca de 70 sistemas de cableado submarino de fibra óptica instalados en todos los océanos. En total se estima que la longitud es mayor a los 450 mil kilómetros de acuerdo con una división internacional de cuatro regiones: a) Océano Pacífico –Asia, b) Océano Atlántico, c) Europa–Asia y d) Sudamérica. Todas estas regiones se comunican entre sí.

La infraestructura instalada en los océanos del mundo

La comunicación IP, protocolo usado para Internet, utiliza cableados submarinos construidos a partir de fibra óptica a los que se les conoce como sistemas de comunicaciones ópticos, y de acuerdo con una compleja ingeniería, interconectan a todos los países; literalmente, atraviesan los océanos.

Estos sistemas submarinos se componen de cables de fibra óptica interconectados, a través de repetidores, que amplifican las señales y permiten alcanzar distancias de hasta nueve mil kilómetros por tramo. Asimismo, resisten las inclemencias de la temperatura, salinidad y humedad, así como las presiones del agua, en virtud de que se encuentran instalados hasta ocho mil metros de profundidad. Estos cables constantemente se encuentran en mantenimiento y supervisión.

Una de las ventajas importantes de la fibra óptica colocada dentro del mar, con respecto a la comunicación vía satélite, es que es más barata e implica menor riesgo de interrumpir el enlace por razones climáticas como tormentas.

En nuestra era, las telecomunicaciones de alta velocidad son parte central de todas las actividades que realizan la industria, los gobiernos y las personas. En tiempos donde la conectividad global es una realidad, los requerimientos tecnológicos que demandan los sectores de la sociedad son cada vez más especializados y, en consecuencia, necesitan de mayor anchura de banda y velocidades de transmisión más rápidas.

Se ha vuelto un servicio imprescindible para empresarios, funcionarios e investigadores de la comunidad científica internacional, el contar con servicios como videoconferencia para realizar juntas, asambleas y consultas, entre otros; así como la operación a distancia de equipos, el monitoreo de servicios, el acceso a información, etcétera.

Semblanza histórica

El objetivo del primer cable tendido en el mar fue establecer la comunicación y enlazar a la isla de Irlanda con la isla Newfoundland entre 1856 y 1857, y la primera señal que transmitió se realizó el 16 de agosto de 1857; sin embargo, debido a los altos voltajes utilizados para poder realizar la transmisión, el material aislante falló un mes más tarde y se desechó.
En 1870, se logró establecer la primera conexión entre Estados Unidos y Europa, con fines de telegrafía. Pasaron 116 años para que, en 1986, quedara instalado el primer sistema internacional de cableado submarino de fibra óptica (UK-Belgium 5), operando a 140 Megabits por segundo, capacidad muy limitada en comparación con los enlaces actuales. Hace siete años, en 1996, se instaló la primera red de anillo con cableado submarino de fibra óptica —long-haul self-healing— (TAT12/13), a través del Océano Atlántico con una capacidad de operación de 10 Gigabits por segundo.

Estación terrena en México

Nuestro país está conectado, mediante cableado submarino, en dos puntos de descanso o estaciones terrenas a través del sistema Pan American Crossing de la Compañía Global Crossing, esto es, en Tijuana y Mazatlán; en este último sitio es dondo se realiza la conexión al anillo que cruza las ciudades de México, Monterrey y Guadalajara.




Anchura de banda y tendencias mundiales

A mediados de 2002, TeleGeography Inc, estimaba que el ancho de banda total internacional disponible para los diversos servicios de Internet, era aproximadamente de 504,412.2 Megabits por segundo distribuidos entre sistemas de cableado submarino y terrestre. Cada sistema de cableado, tiene una capacidad potencial de hasta 10 Gigabits por segundo, y puede enlazar simultáneamente hasta 700 mil llamadas telefónicas, siempre y cuando se maneje el estándar de cinco llamadas por cada canal de 64 kilobits.




Funcionamiento y operación

Los sistemas de cableado submarino se extienden a través de los océanos y, en términos generales, cuentan con puntos intermedios instalados cada tres mil kilómetros máximo por tierra.
Se conectan a sistemas de transmisión y recepción, integrados por moduladores y multiplexores ópticos que constituyen los sistemas de observación y control, los cuales, en conjunto con los amplificadores empalmados al cable cada 30 o 50 kms garantizan la integridad de las señales que viajan por las fibras ópticas para permitir la telecomunicación.


Estos sistemas de cableado submarino manejan capacidades de varios Terabits por segundo, gracias al manejo de la tecnología DWDM (Dense Wavelength Division Multiplexing), y transportan de forma indistinta voz, datos y servicios de Internet sobre el protocolo IP.



La instalación del tendido de fibra óptica es llevada a cabo por dos barcos, que después de partir de diferentes áreas geográficas, van desenrrollando y sumergiendo el cable, hasta que se encuentran en un punto determinado del oceano, es ahí donde se realiza la conexión de los dos puntos. Finalmente, después de comprobar que el enlace funciona correctamente, sumergen los dos extremos de los cables conectados.

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