Universidad Nacional Autónoma de México
Dirección General de Servicios de Cómputo Académico
Año 7 Núm. 74, Publicación Mensual, 27 de Noviembre de 2008

ARTÍCULOS

 

Año 2, Número 17, Marzo de 2003
La siguiente frontera:
cómputo autónomo

Carlos Suárez Gutiérrez
Csuarez@ola.icmyl.unam.mx

 

Imagine por un momento que la vida de los administradores de sistemas de cómputo, de los profesionales de las tecnologías de la información y de los usuarios comunes se resuelve de manera casi mágica al grado que dejamos de preocuparnos porque nuestros equipos se congelen, pierdan información valiosa, e incluso podamos confiar tanto que pueden auto-repararse cuando detecten una falla.

Esto que les platico está cerca de nosotros, si IBM® logra convencer, a la industria, de las bondades de una nueva área de oportunidades y desarrollo que están promoviendo bajo el nombre de cómputo autónomo (autonomic computing), y que, poco a poco, va adquiriendo forma en la mente de las personas que toman las grandes decisiones que marcan el rumbo en el mundo de la computación.

A principios de 2002, se lanzó la iniciativa de cómputo autónomo después de reflexionar en torno al grado de complejidad que había alcanzado la tecnología de la información en los últimos tiempos, ahora contamos con sistemas muy complicados que requieren un alto grado de especialización de los técnicos encargados de administrarlos.

Si seguimos la evolución de los sistemas de cómputo, desde las primeras computadoras hasta los actuales sistemas modulares conectados a redes mundiales de información, descubriremos que hemos avanzado a pasos agigantados; y si a este crecimiento, le agregamos la sofisticación del software, veremos fácilmente que el actual modelo de crecimiento y uso de la tecnología de la información está llegando a un límite de complejidad que difícilmente podremos sostener.

Dicha iniciativa pretende marcar un camino que nos ayude a manejar las crecientes necesidades de las tecnologías de la información, que incluyen el aumento en el uso de dispositivos conectados a Internet, nuevos servicios basados en el Web y la consolidación del e-bussines como una manera normal de hacer negocios.

Este proyecto de cómputo autónomo se basa en los sistemas biológicos, concretamente del sistema nervioso central. Si pensamos un poco, descubriremos que el sistema nervioso hace cientos de tareas (revisa la presión sanguínea, controla la frecuencia cardíaca, ajusta la temperatura corporal, etc.) sin que nosotros seamos conscientes y sin que tengamos que tomar decisiones sobre ello. Nuestro sistema nervioso es capaz de atender estas tareas sin descuidar las otras, nunca se cae (si no ya estaríamos muertos), se adapta en tiempo real a las nuevas necesidades corporales, a la vez que controla con extrema eficacia organismos tan complejos como el nuestro. Por tanto, el proyecto busca construir sistemas de cómputo que se acerquen lo más posible a la manera de trabajar de nuestro sistema nervioso.

La intención es diseñar y construir sistemas de cómputo capaces de correr por ellos mismos, ajustándose a circunstancias variables y preparando sus recursos para manejar de manera eficiente las cargas de trabajo. Estos sistemas autónomos deben anticipar las necesidades y permitir a los usuarios concentrarse en lo que quieren obtener, es decir, que los usuarios puedan decirle al sistema: “ajusta la seguridad”, por ejemplo, y que el mismo se encargue de los detalles de la implementación.

Para que un sistema de cómputo pueda ser llamado autónomo, debe de cumplir con ocho condiciones:

1. Ser “autónomo”, en el sentido de “conocerse a sí mismo” y a sus componentes principales, que a su vez necesitan poseer una identidad propia dentro del sistema, es decir, el sistema debe conocer la información detallada de los componentes, su estatus actual, capacidad e interconexiones establecidas para poder controlarlos; un sistema sólo puede monitorear los componentes que sabe que existen.

2. Debe configurarse y reconfigurarse a sí mismo bajo condiciones variantes e impredecibles.

3. Un sistema autónomo siempre busca la manera de optimizar su trabajo. El ajuste fino de un sistema de cómputo puede necesitar una gran inversión de tiempo por parte de un administrador, ésta debe ser una tarea constante del cómputo autónomo.

4. Se requiere sea capaz de auto-arreglarse y recuperarse de eventos rutinarios o extraordinarios que puedan causar un mal funcionamiento en alguna de sus partes. Así, el sistema, en caso de una falla, tiene que utilizar los recursos disponibles para evitar la interrupción de las actividades; desde luego, debe dar aviso a los administradores para que reparen el problema y supervisen las acciones tomadas.

5. El mundo virtual es tan peligroso como el mundo real, así que un sistema de cómputo autónomo debe ser un experto en auto-protección para poder detectar, identificar y protegerse de diferentes tipos de ataques para mantener su integridad y seguridad. De igual forma que actúan los sistemas inmunológicos, un “sistema inmunológico digital” debe ser capaz de identificar código sospechoso, enviarlo a un sistema de análisis central y distribuir una cura a todo el sistema. En el caso de los hackers, el sistema debe detectar y alertar a los administradores de que se está produciendo un ataque.

6. Un sistema autónomo conoce su ambiente, la actividad que hay alrededor de él y actúa en consecuencia. Esta característica incluye la elaboración de reglas propias para que el sistema se relacione con los sistemas vecinos, negocie el uso de recursos comunes (espacio en disco, ancho de banda) al grado de poder formar redes de cómputo autónomas.

7. El cómputo autónomo no puede existir en un ambiente hermético. En un mundo que proclama los estándares abiertos, donde existen decenas de sistemas operativos que hacen las mismas funciones, los sistemas de cómputo autónomo no pueden ser soluciones que se adjudiquen a un solo fabricante.

8. Para los usuarios, un sistema autónomo debe anticipar las necesidades de recursos al mismo tiempo que mantiene oculta su complejidad. Éste es el objetivo final: que los usuarios y las empresas logren sus metas sin preocuparse por la implementación que se deba de hacer en los sistemas de cómputo.

Ya están saliendo al mercado productos de este tipo, que se presentan como los primeros intentos de llevar a la práctica algunas de las características del cómputo autónomo, pero dada la magnitud de la tarea, los diferentes campos de la ciencia computacional involucrados (teoría de control, cibernética y lógica difusa, por mencionar algunos) y las miles de horas de trabajo que hay por delante, la única manera de sacar adelante esta visión del futuro, es a través de grandes empresas que deberán sumarse a esta iniciativa, si desean que tenga éxito. Pronto veremos anuncios en este sentido y descubriremos si esta evolución de la computación, involucra al grueso de la comunidad informática, y entonces, estaremos todos envueltos en el desarrollo de una nueva visión que nos llevará por caminos que probablemente nunca pensamos transitar.

Inicio | Contacto |