Universidad Nacional Autónoma de México
Dirección General de Servicios de Cómputo Académico
Año 7 Núm. 74, Publicación Mensual, 27 de Noviembre de 2008

ARTÍCULOS

 

Año 2, Número 20, Junio de 2003
Realidad Aumentada

Carlos Suárez Gutiérrez
csuarez@ola.icmyl.unam.mx

 

El ser humano se ha distinguido por la capacidad de elaborar herramientas con el fin de aumentar sus capacidades físicas; desde los primeros cuchillos de piedra hasta los modernos aviones de reacción, podemos decir que hemos recorrido un buen trecho en aumentar las capacidades de nuestros sentidos a través de tejidos sintéticos, televisores, perfumes, lentes y microscopios.

Mediante la tecnología hemos logrado avances que, hasta hace poco, parecían de ficción, tal es el caso de lo que hoy en día conocemos como Realidad Aumentada (Augmented Reality); que tiene como finalidad superponer, al entorno real, la información que nos interesa visualizar.

Nos referimos, también, a visores de cómputo que agregan información virtual a la percepción de los usuarios. Así, a diferencia de la popular realidad virtual que pretende reemplazar al mundo real, la Realidad Aumentada la complementa.

Los sistemas utilizados se implementan por medio de visores montados en la cabeza, bien como anteojos o dispositivos, que superponen gráficos y textos a la visión periférica del usuario. Entre las aplicaciones más interesantes, podemos mencionar a un mecánico que revisa un motor y localiza una falla, sin tener que desarmarlo completamente, con sólo resaltar las secciones marcadas en su visor; a un médico, responsable de una cirugía, quien puede observar a través de los tejidos como si tuviera vista de rayos X; y a un jugador de computadora que puede apostar a la ruleta mientras va camino a su trabajo.

Aparentemente, esta tecnología es reciente; sin embargo, desde hace más de 30 años los científicos han estado construyendo prototipos relacionados con su empleo, el primero de ellos, creado por Ivan Sutherland.

En sus inicios, sólo un pequeño grupo de investigadores trabajó en esta área debido a los altos costos implicados hasta que, hace unos 10 años, éstos disminuyeron tanto que fue posible abrir laboratorios de Realidad Aumentada en diversos centros universitarios de todo el mundo.

Los dispositivos utilizados son de dos tipos: transparentes ópticos y transparentes de video. En los primeros, a grandes rasgos, se utiliza un prisma que refleja los gráficos generados por computadora en la pantalla de cristal líquido, ubicada frente al ojo del usuario, permitiendo que la luz del exterior pase; es como los sensores detectan la posición y orientación de la cabeza para ubicarse en el lugar correcto. Por su parte, en los sistemas transparentes de video la formación de las imágenes es muy similar, sólo que el mundo exterior es captado por una cámara que muestra, ante el ojo, las imágenes reales y virtuales ya fusionadas.

Para que los sistemas de Realidad Aumentada se aproximen a la realidad, parte fundamental es el software; éste debe de actualizar los elementos superpuestos, conforme el usuario y los objetos visibles se mueven.

De igual forma, se vuelve necesario un gran poder de cómputo para usarlo; actualmente, los prototipos pesan alrededor de 10 kilos y van montados en una mochila en la que se acomodan la computadora portátil, las baterías, los receptores de GPS (Sistema de Posicionamiento Global, por sus siglas en inglés) y un montón de cables. Para que estos sistemas sean comercializados deben reducirse, con objeto de que sean del tamaño de un walkman o, mejor aun, de un reproductor portátil de MP3.

La idea de que las computadoras serán incorporadas sin prisa, pero, sin pausa (como dice Serrat) a nuestra vida diaria, es lo que Mark Weiser llamó “computación ubicua”; de la misma manera, estos sistemas llegarán a ser parte del trabajo y la diversión.

El viejo sueño de lograr que la interfaz de una computadora esté prácticamente en cualquier lugar se encuentra cada vez más cerca de nosotros, de nuestros ojos y de nuestras manos; si nos fijamos bien, estamos a punto de potenciar nuestros sentidos a un grado en el que, dentro de poco, podremos ver por nuestras calles a personas dotadas electrónicamente de capacidades especiales, haciéndonos más productivos o si preferimos:“unos super humanos”.

Para más información:

www.augmented-reality.org

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