Universidad Nacional Autónoma de México
Dirección General de Servicios de Cómputo Académico
Año 7 Núm. 74, Publicación Mensual, 27 de Noviembre de 2008

ARTÍCULOS

 

Año 2, Número 16, Febrero de 2003
.museum
patrimonio intangible en Internet

Karina R. Durand Velasco
kdurand@terra.com.mx

 

El museo es un acto de comunicación que refleja un espectro diverso de particularidades del acontecer de la vida actual: la revalidación o enfrentamiento entre viejos y nuevos mitos, tradiciones y ritos. Ésta es la era que ha visto el surgimiento de otras formas de patrimonio intangible, cibernético y virtual, así como el encuentro con innovadores sistemas de trabajo y la incontenible generación de información.

Comunidades de sabios

El sabio-curador del gabinete de antigüedades y colecciones de arte, en cuyas manos estaba mostrar estos tesoros dispuestos en un edificio magnífico con dos grandes estatuas de leones custodiándolos, está dando paso a nuevos curadores, ahora desarrolladores web, quienes con nuevas fórmulas y formatos crean y organizan museos virtuales, donde el patrimonio de la humanidad se encuentra en bits al alcance de todo el mundo; los bienes culturales, que además de ser expuestos tradicionalmente en salas reales; en nuestros días, se muestran exponencialmente en salas virtuales de museos hospedados en Internet.

La tecnología facilita la transformación de productos culturales en bienes digitales que se pueden integrar al ciclo del desarrollo sustentable del museo. Sin embargo, se deben evaluar los pros y contras de la difusión masiva y/o comercial. Si es el caso, las instituciones tienen como reto crear y regular mecanismos para el uso comercial de las imágenes digitales que sean de su beneficio, o de la persona física o moral que corresponda, como comunidades indígenas, cooperativas, asociaciones no lucrativas, artistas, artesanos, etc.; y es aquí, en donde los museos deben pugnar por la creación de políticas y códigos éticos referentes a la propiedad intelectual y a los derechos de uso de imágenes.

Existe una compleja problemática, moral y legal, en torno a la propiedad de la información producto de las nuevas tecnologías. En este marco cabe comentar que instituciones y asociaciones de museos de Estados Unidos de Norteamérica, agremiadas en la American Association of Museums elaboraron un documento denominado A Museum Guide to Copyright and Trade-mark, en el cual trataron el uso no autorizado de los productos digitales del museo.
http://www.aamus.org/resources/reference_library/mus_guide_toc.cfm

En el campo de Internet, refieren que los derechos y/o problemas del copyright en el acto de transferencia de información a través de la computadora, trabajo on line, habrán que considerar los siguientes aspectos: el derecho sobre la reproducción de originales, el derecho de adaptar una obra para crear una versión derivada en formato digital, la distribución de productos para su venta, renta o préstamo; tener la exclusividad de presentar al público exhibiciones u obras y, sumando estas situaciones, cómo desarrollar una reglamentación correcta para considerar quién y de qué manera está transgrediendo la ley.

Cabe señalar que este último punto es muy difícil de ejecutar, ya que existen innumerables copias digitales de un original que van de un sitio o de un usuario a otro. ¿Cómo consignar a un culpable, si es prácticamente imposible averiguar quién cometió la falta original?

En ese sentido, cito la Carta de Xochimilco, elaborada por el grupo de trabajo de Nuevos paradigmas en el museo: la tecnología, durante la reunión del Comité de Museología para América Latina y el Caribe del Consejo Internacional de Museos (ICOFOM-LAM), realizada en 1988:

“El uso y aplicación de nuevas tecnologías y productos digitales en el ámbito museográfico implica que sus profe-sionales analicen y diriman rangos de tolerancia y ética sobre los derechos de uso de imágenes e información, con el fin de crear conciencia sobre esta problemática. Recomendamos que a partir de la emisión de la Carta de Xochimilco, los museos e instituciones culturales consignen las referencias de las fuentes utilizadas en los productos de las nuevas tecnologías”.

Ante esta situación, se pueden argumentar las atenuantes de un “buen uso”: cuando el fin no es comercial, sino educativo o de divulgación, cuando se dan los créditos correspondientes aunque el autor o creador no lo sepa o inclusive en ocasiones, aunque se tenga la buena intención de retribuir al autor o autores y darles el crédito correspondiente, no es posible porque en la intrincada red digital, se ha perdido su rastro, entre otras situaciones. Sin duda, el mayor reto por resolver es el de las propias leyes y sistemas jurídicos existentes que, en los diversos ámbitos legales, no contemplan (porque no están actualizados) o no alcanzan a contemplar la reglamentación de medios tan novedosos que se están transformando constantemente.

Para la Comisión Mundial de Cultura y Desarrollo de la UNESCO: “El interés creciente por el patrimonio intangible de la humanidad pone de relieve cuestiones de sentido y de orden ético”. La Comisión consideró que las implicaciones económicas giran en torno a cuatro cuestiones, que para fines de este escrito, se pueden analizar bajo la óptica de los productos digitales:

a) Reglamentación para la elaboración de copias de objetos tradicionales.

b) La extracción de objetos y documentos de su contexto o medio de origen, perdiendo su significado y valor original.

c) La falta de compensación a las comunidades cuyos productos circulan por el mundo.

d) El temor de que los objetos tradicionales y el patrimonio intangible se conviertan en mercancías de producción masiva que inunden los mercados internacionales y, con ello, se trastoque profundamente la cultura misma.
http://www.unesco.org

Profecía

Iniciados o no iniciados en las nuevas tecnologías, estamos viviendo un momento de tran-sición en relación con los valores y principios que rigen nuestras conductas. Necesitamos plantearnos con toda conciencia, no dejándonos diluir en el devenir histórico que, tal vez, lo que necesitamos es cambiar ciertas concepciones, métodos de trabajo, así como sistemas legales y arancelarios. Ser más flexibles, dinámicos y abiertos y, al mismo tiempo, procurar sentimientos de honestidad, respeto y compromiso con el patrimonio integral visto a través del museo y de las nuevas tecnologías.

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