Universidad Nacional Autónoma de México
Dirección General de Servicios de Cómputo Académico
Año 7 Núm. 74, Publicación Mensual, 27 de Noviembre de 2008

ARTÍCULOS

 

Año 2, Número 2, Agosto de 2003
Internet y la sociedad civil

Imelda Gutiérrez de la Torre
arceche@servidor.unam.mx

Extracto de la ponencia Internet y Sociedad Civil de la Mtra. Olinca de la Paz Marino Uribe,
presentada durante el Foro Sociedad de la Información ¿qué haremos? info@laneta.apc.org

La sociedad civil tiene diferentes puntos prioritarios en su propuesta; el primero, es mantener la equidad como pilar sustancial de todo el proceso en la sociedad de la información, pues ésta no puede forjarse nada más a través de la sociedad de mercado. La construcción de la sociedad de la información debe efectuarse sobre la base del desarrollo económico y social sustentable y la justicia de género, en este sentido, nuestra base debe partir de los derechos humanos, y el ejercicio de éstos es un aspecto fundamental en cualquier sociedad de la información.

En el caso de la gobernabilidad global de Internet, la red debe ser un bien común, que no puede ni debe ser monopolizado por ningún país y por ninguna entidad pública o privada para sus propios fines.

En cuanto al acceso, no se debe hablar de éste en forma aislada; tiene que ir de la mano con la infraestructura, la capacitación de los ciudadanos y la generación de contenidos locales en un marco de redes sociales, políticas y públicas basadas en las necesidades de las comunidades de los ciudadanos.

Deben desarrollarse políticas públicas que faciliten la formalización de los medios comunitarios; es muy importante el desarrollo de mecanismos de protección legal de los conocimientos que son del dominio público. En el caso latinoamericano, tenemos conocimientos tradicionales que no deben ser apropiados por instituciones o por compañías por el simple hecho de registrarlos como una propiedad intelectual; las tecnologías de la información son centrales para la preservación, la transmisión, la valoración y el enriquecimiento de las formas lingüísticas y culturales de todos los países en América Latina.

Ahora bien, respecto a los obstáculos observados por la sociedad civil, en la Cumbre existe un enfoque orientado a la tecnología. Creemos que con el proceso que se ha desarrollado, se ha ido transformando un poco esto a partir del diálogo de todos los que hemos participado; hay fe y voluntad política de algunos países, así como temor de incorporar contribuciones provenientes del sector civil. En el caso concreto de las organizaciones de la sociedad civil, tenemos dificultades económicas para participar debido a que las organizaciones no tenemos recursos financieros, hecho que nos dificulta tener presencia en las reuniones que se están desarrollando normalmente en Europa y, en este sentido, tenemos poco apoyo de la Cumbre para asegurar esta participación.

Hay logros, en tanto observamos un proceso de análisis fructífero de la región latinoamericana. Existe una integración muy importante en términos de iniciativas civiles de toda la región, por la presencia de espacios exitosos que integran a diferentes sectores, por ejemplo, contamos con documentos en donde hemos trabajado intensamente academia y organizaciones civiles. Ahora tenemos retos, el primero es fortalecer los mecanismos de diálogo con cada gobierno, es decir, si bien tenemos a nivel regional buenos contactos y avances, a nivel de país nos falta lograr el enganche para trabajar más intensamente.

¿Cómo vemos las organizaciones de la sociedad civil a la Cumbre? En primer lugar, como un medio y no como un fin, ya que no es nuestro objetivo participar en ella; la consideramos una oportunidad para generar debates a nivel nacional y regional, evidentemente, es un espacio global. Nos importan sobre todo, los espacios nacionales en donde se puedan discutir temas prioritarios vinculados con la información y las comunicaciones, pues esto, llevará a la toma de decisiones para la elaboración de políticas públicas.

¿Cómo está participando la sociedad civil? ¿Cuáles son las estructuras que tenemos hasta ahora conformadas de los espacios regionales, en América Latina, África, Asia y Medio Oriente? Tenemos también espacios de trabajo temáticos: gobernabilidad de Internet y derechos de la comunicación, así como equipos de trabajo sobre contenidos y temas, donde se canalizan las diferentes aportaciones de cada grupo de trabajo.

En el caso de los países latinoamericanos, hemos decidido trabajar a nivel regional; es decir, si bien existen aportaciones de las organizaciones de cada país como es el caso mexicano, éstas se han integrado en un solo bloque como miembros del grupo latinoamericano en donde participamos más de 60 organizaciones del continente.

En el grupo latinoamericano ¿quiénes participamos? Nos encontramos organizaciones de información, de comunicación, derechos humanos y otras interesadas en la Cumbre. Buscamos generar espacios de debate, concertación de temas y estrategias de diálogo con los gobiernos, los cuales están abiertos a cualquier persona interesada en hacer alguna aportación a las discusiones y propuestas de documentos.

América Latina cuenta con reconocimiento del buró en las diferentes discusiones que se dan con los gobiernos y lo que nos interesa, fundamentalmente, es fortalecer la participación de Latinoamérica para adquirir presencia dado que tenemos necesidades comunes, diferenciadas sólo por la región, como sucede con Europa, África o Asia.

Mediante mejores apoyos económicos se busca una mayor participación de la sociedad civil que lleve a fortalecer la propuesta en cuanto a contenidos de acción que van a salir de la propia Cumbre.

El reto fundamental es lograr que la declaración y los planes de acción incluyan las necesidades y las propuestas provenientes de la sociedad civil, para que nuestra participación tenga incidencia real. Nuestra opinión como sociedad civil y como ciudadanía debe ser tomada en cuenta.

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