Universidad Nacional Autónoma de México
Dirección General de Servicios de Cómputo Académico
Año 7 Núm. 74, Publicación Mensual, 27 de Noviembre de 2008

ARTÍCULOS

 

Año 2, Número 18, Abril de 2003
Sociedades de la informacion

Gustavo Gutiérrez Ramírez
aldergutz@laycos.com

 

Actualmente vivimos en la era de la “sociedad  de la información; ello, es consecuencia de una revolución digital de enormes proporciones a nivel mundial. Este cambio, gestado en los últimos 10 años, ha com-prendido un rápido desarrollo de nuevas tecnologías, conceptos innovadores, estructuras y oportunidades, para construir una sociedad de libertades y de iniciativa personal en comunidades conectadas mediante la informática.

Este concepto, creado como respuesta de la Comunidad Europea al crecimiento de redes de alta velocidad de los Estados Unidos, constituyó un argumento para liberarse del monopolio en el que la gran mayoría de estos países se veía envuelto en el campo de las telecomunicaciones.

Así, la Internet se consolidó como el espacio idóneo para cohesionar y propagar identidades sociales por demás diversas. Hay quienes encuentran su espacio en la red y no vivirían a no ser porque están interconectados con comunidades; de igual manera, se da la reproducción de conductas, comportamientos, espacios, valores e informaciones existentes en el mundo real, los cuales se reproducen y reflejan en este espacio virtual.

Para el doctor Raúl Trejo Delarbre, prestigiado espe-cialista en materia de Internet y comunicación e in-vestigador de la UNAM, la Internet es parte central de la sociedad de la información; el hecho de que tengamos una cantidad inusitadamente aplastante de información podría asegurar el cambio del mundo, en parte, gracias a la rapidez de este modo electrónico.

El rumbo que lleguen a tener estas sociedades, señala Trejo Delarbre, se definirá a partir de 10 rasgos claves:

El primero, es la apabullante y diversa cantidad de datos que han hecho que, hoy día, tengamos una mayor cantidad de información disponible, en torno nuestro, de la que jamás tuvo la humanidad en toda su historia.

Por medio de la Internet, podemos tener acceso a datos de toda índole; información que supera, en mucho, a la generada a través de la televisión, la radio y los libros tradicionales.

Con esta inmensa cantidad de conocimiento, este medio de comunicación expande sus redes volviéndose omnipresente, segunda característica de este tipo de sociedades, pues sus contenidos los encontramos por doquier, y con la tecnología de hoy se nos permite que, incluso, en los lugares más apartados tengamos una conexión satelital.

La tercera cualidad es la irradiación de la información; ya no hay fronteras geográficas que valgan para detener el flujo de datos, en ese sentido, las distancias psíquicas se vuelven relativas.

La Internet es un medio de características inéditas e inigualables porque no se le puede censurar; aunque se puede perseguir, incluso, sancionar a quien coloque un contenido que alguna autoridad considere punible. Sin embargo, en un estricto sentido de la palabra, impedir el hecho de que alguien conozca el contenido que otro censura, es prácticamente imposible.

El cuarto punto, esencial en estas sociedades de la información, es la velocidad con la que ésta se transmite. Hace algunos años, una conexión ordinaria por teléfono era 10 veces menos veloz; ahora, la comunicación es instantánea y, actualmente, podemos comunicarnos por correo electrónico, por videoconferencia o por algún sistema acoplado en la Internet, siempre y cuando nuestro interlocutor disponga de tecnología y capacidad de conexión similar a la nuestra.

El siguiente atributo, quinto, es la interacción que ofrece la red. La Internet puede ser interactiva pero, también, es un medio de comunicación unilateral. Si queremos y hacemos el pequeño esfuerzo de aprender a manejar el software junto con esta tecnología, podemos participar en una mesa electrónica de discusión, mandar correos electrónicos o responder a los contenidos que otras personas nos envían.

Sin embargo, en un mundo donde pocos usuarios están aprovechando la capacidad interactiva de la Internet, nos estamos conformando con ser consumidores, más que participantes a través de la red de redes.

Las tecnologías de la información llegan a afectar el entorno global de la sociedad en la que vivimos, si partimos del hecho de que en cada país, las sociedades se encuentran jerarquizadas, con lo que definimos el sexto rasgo. También las naciones encuentran, en la disponibilidad de esta tecnología, un motivo de separación o acercamiento, en relación con la brecha existente entre los estratos sociales; convirtiéndose, traduciéndose o reproduciéndose en brechas digitales que provocan una marginación digital.

La diversidad de los contenidos de la Internet, séptimo rasgo, se muestra como otro elemento localizado en estas sociedades. Existe una imagen social prejuiciosa de lo qué es la red de redes, como si tuviera un carácter ofensivo, pornográfico. En Internet, se encuentra igual o menos pornografía que en cualquier puesto de periódicos de una metrópoli como la nuestra. En la red de redes hay de todo, como en el mundo.

El octavo punto, tiene que ver con la desorientación que padecemos muchos, por muy actualizados que estemos o seamos lo suficientemente astutos, en el manejo de los instrumentos tecnológicos. Este punto es sumamente importante, pues nunca será suficiente el conocimiento; cada minuto se generan nuevos descubrimientos.

Mucha gente se pierde en la Internet, otra característica de las sociedades de la información, no sabe cómo buscar datos o cómo brincar de una página a otra, se siente abrumada por el abundante material; por lo general, solamente accede a las páginas que ya conoce y no se atreve a navegar.

Ello trae como consecuencia la pasividad de la gente, último rasgo de estas sociedades, así, se tienen más consumidores que ciudadanos navegantes en el universo de la red.

Hay que aprender a vernos reflejados en la red, pues la Internet es una especie de coacción de espejos de la realidad; lo que hay en ella, lo encontramos —no en línea— en el mundo real. No existe una realidad virtual distinta, al mundo en que todos vivimos. Lo que si encontramos, son maneras de realización; quizás, unos espacios que no había, de no ser por la transmisión a distancia de con-tenidos digitalizados. Eso es lo que ocurre en la red de redes de la sociedad de la información.

Recomendamos visitar: http://raultrejo.tripod.com

Inicio | Contacto |