Universidad Nacional Autónoma de México
Dirección General de Servicios de Cómputo Académico
Año 7 Núm. 74, Publicación Mensual, 27 de Noviembre de 2008

ARTÍCULOS

 

Año 1, Número 5, Enero de 2002
LA INDUSTRIA DEL SOFTWARE,
UNA OPORTUNIDAD PARA MÉXICO

Marcela Peñaloza Báez

 

 

SOFTWARE

En nuestros días vivimos una revolución informática y los paradigmas con los cuales veíamos la economía hace 15, 20, 30 años no son los mismos hoy en día. Actualmente, la empresa más rentable del mundo es una de software al igual que la persona más rica del mundo es un empresario de software, situación impensable hace 40 años, cuando las empresas que integraban esas listas eran petroleras o siderúrgicas.

En ese sentido, el desarrollo de software constituye un sector de capital importancia mundial, se encuentra en el centro de todas las grandes transformaciones; sobre todo si se considera que los grandes temas del momento, como lo son la economía digital, la evolución de las empresas y la administración del conocimiento, se resuelven con software.

INDUSTRIA

La industria del software interviene en todos los procesos que habilitan a la "nueva economía", se le considera una industria blanca que no contamina y que genera fuentes de trabajo bien remuneradas. Entre los casos de éxito que nuestro país debe tomar en cuenta, están el de la India -donde se manufactura software-, Brasil -donde el gobierno incentiva la creación de empresas con el fin de competir eficazmente con Estados Unidos-, Irlanda y Canadá.

Se estima que en México alrededor de 300 empresas conforman la industria del software y cerca del 20 por ciento se encuentran formalmente estructuradas, ya sea como subsidiarias de grandes empresas internacionales, como organizaciones netamente mexicanas, o una combinación de ambas. Un aspecto importante relacionado con este hecho es que más del 90 por ciento del universo de este sector lo integran microempresas, la mayoría de las cuales carece de estructura y de un enfoque formal en sus actividades de venta y elaboración de contratos, además de que prestan servicios en forma aislada y en actividades muy específicas a diversos sectores.

Aunque el enfoque de la industria de software en nuestro país se ha dirigido principalmente hacia el mercado interno, actualmente se mueve hacia los mercados internacionales. México podría ser uno de los protagonistas de la nueva economía digital, mediante acciones coordinadas, si se consolida el concepto de fábricas de software para convertirse en exportador de este servicio. El potencial de ingresos sería superior a los cinco mil millones de dólares anuales en el mediano plazo y los desarrolladores mexicanos podríamos construir una marca con reconocimiento global.

Para desarrollar software competitivo en el ámbito internacional se requiere estar comunicado con el mundo y tener acceso a las últimas tecnologías. Nuestra posición geográfica nos abre la puerta para llegar fácilmente al mercado de los Estados Unidos; tenemos accesos preferenciales que derivan de los tratados comerciales que se han firmado con América del Norte y contamos con ventajas por la coincidencia de horarios, la oportunidad es comparable con el desarrollo inicial de las maquiladoras mexicanas en la década de los 60.

Es fundamental que tanto la iniciativa privada como los organismos gubernamentales capitalicen las ventajas geográficas y laborales de México, frente a un sector que representa más de 500 mil millones de dólares anuales a nivel mundial. Para aprovechar la cercanía de México con Estados Unidos -el mercado más grande de software- e incursionar en Latinoamérica, se requiere de un programa nacional de desarrollo, donde el gobierno mexicano ocupe un rol protagónico como promotor de la industria mexi-na, pero también como consumidor, ya que el sector público sobresale mundialmente como el comprador número uno de software.

FÁBRICA

Una fábrica de software -concepto que se contrapone a lo qué es la manufactura artesanal de software- es una organización capaz de manufacturar productos con calidad aceptada en el ámbito mundial bajo criterios de rentabilidad, planificación, diseño y organización. El software necesita una organización tras de sí, ya que se trata de uno de los principales bienes de capital de los negocios.

Se podría pensar que Microsoft es una fábrica de software, pero no es así. Ellos basan su negocio en la creación de programas dirigidos a públicos masivos, más que a desarrollos especializados para cierto tipo de industria; hacen software genérico como hojas de cálculo, procesadores de palabra y sistemas operativos. Por el contrario, el modelo de fábricas de software se basa en que la empresa ofrezca servicios a la medida a sus clientes, es un concepto de outsourcing, en el cual se delega el diseño de software a una empresa dedicada totalmente a ese fin, la cual está encargada de desarrollar plataformas para sistemas administrativos, nóminas, control, procesos y muchos más.

Se podría decir que poseer una biblioteca de objetos es lo que diferencia una fábrica artesanal de una industrial, porque las cosas no se vuelven a hacer cada vez, como una artesanía: cada nueva taza se vuelve a moldear y cada unidad es una pieza única. Cuando se hace un molde para construir millones de tazas, se marca la diferencia entre artesanía y producción industrial. En este caso, son moldes de conocimiento que se utilizan en la fabricación de software.

CALIDAD

Incursionar en otros mercados requiere contar con un aval sólido que demuestre nuestra calidad. Es entonces cuando entran en juego los procesos de certificación que aunque para efectos de comercialización a nivel nacional, no son indispensables, llevan a la empresa desarrolladora a fortalecer su estructura interna, de una manera planificada, organizada y con objetivos muy claros.

Una opción importante para incursionar en el mercado internacional es contar con la certificación de calidad en CMM (Capability Maturity Model) con nivel 3 al menos. CMM provee a las organizaciones de una guía para incrementar el rendimiento de sus procesos de negocios, indicando que la productividad y la calidad de los productos y servicios, aumenta conforme crece el nivel de madurez de los procesos que lo crean. El modelo describe cinco niveles de madurez donde cada uno, claramente definido, indica un nivel de prestación o rendimiento particular.

Aunque no se tienen datos precisos, se dice que en México únicamente cinco compañías cuentan con una certificación ISO, y sólo cuatro empresas tienen nivel CMM 2 o 3.

UNIVERSIDAD

El principal activo en la industria del software se encuentra en los técnicos y profesionales de carreras relacionadas con la informática que requieren, además de la especialización técnica, contar con una amplia visión para la creatividad y la innovación, elementos básicos en la generación de software. Para este sector, se estima que sólo en Estados Unidos
se requieren más de 700 mil especialistas, y en el ámbito mundial cerca de tres millones de personas.

El rol de las universidades en el desarrollo de la industria del software en nuestro país es crítico; requiere una mayor vinculación de los planes de estudio con la industria, congruentes con el desarrollo tecnológico y estándares actuales de calidad, para formar gente crítica, lista para ser productiva. Mejorar la formación especializada de los estudiantes desde las aulas, permitirá contar con gente definida en nivel técnico para programación y hardware, así como en educación superior, que implica la formación de profesionales y niveles de posgrado.

En la UNAM, la Dirección General de Servicios de Cómputo Académico coordina diversos proyectos orientados al establecimiento de células de desarrollo de software de vinculación con la iniciativa privada y el sector público, y para la generación de recursos humanos altamente competitivos, preparados como desarrolladores calificados en el manejo de tecnología de punta. Si estás interesado en participar en estos proyectos, escríbenos a software@exodus.dcaa.unam.mx

   

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